07.11.2026 / ITALIA

Meloni baja impuestos a la clase media y apunta a las grandes fortunas

El gobierno de Giorgia Meloni presentó un presupuesto de 26.000 millones de euros que reduce el impuesto a la renta para sectores medios y aumenta la carga sobre bancos, aseguradoras y empresas energéticas. Además, impulsa un “impuesto de salida” del 26% sobre determinadas ganancias de grandes patrimonios que trasladen su residencia fiscal fuera de Italia.



El gobierno de Giorgia Meloni presentó su proyecto de presupuesto para 2027 con una combinación de rebajas impositivas para sectores medios, mayores aportes de bancos y grandes empresas y una novedosa medida dirigida a los grandes patrimonios: un “impuesto de salida” para quienes trasladen su residencia fiscal fuera de Italia después de haber vivido varios años en el país.

El paquete presupuestario asciende a unos 26.000 millones de euros y será el último antes de las elecciones generales previstas para 2027. Entre sus principales medidas aparece una modificación del impuesto sobre la renta que amplía el tramo alcanzado por una alícuota del 33% hasta los 55.000 euros anuales. Actualmente, los ingresos superiores a los 50.000 euros pasan a tributar una tasa del 43%.

La modificación representaría un ahorro máximo de alrededor de 500 euros anuales para los contribuyentes beneficiados. El proyecto también elevará de 85.000 a 100.000 euros el límite de facturación para que determinados trabajadores autónomos puedan acceder al régimen de impuesto único.

Meloni baja impuestos pero aumenta la carga sobre bancos y empresas

La rebaja para los ingresos medios forma parte de un esquema fiscal más amplio. El gobierno italiano prevé obtener más de 5.000 millones de euros adicionales de bancos y aseguradoras, mediante cambios en el impuesto corporativo, las transacciones financieras y beneficios fiscales del sector.

Las compañías energéticas también tendrán una mayor carga y aportarían alrededor de 700 millones de euros. De esta manera, el Ejecutivo busca financiar parte de las reducciones tributarias y del aumento del gasto previsto en el presupuesto.

La iniciativa se produce en un contexto fiscal complejo. Italia prevé que su déficit pase del 2,9% del Producto Bruto Interno en 2026 al 3,4% en 2027. Parte del margen adicional será posible gracias a la flexibilización temporal de las reglas fiscales europeas vinculada, entre otras cuestiones, al incremento del gasto en defensa.

Un impuesto para los ricos que abandonen Italia

Pero una de las novedades que mayor atención generó es la incorporación de un denominado “exit tax” o impuesto de salida.

La propuesta establece un gravamen del 26% sobre determinadas ganancias de capital no realizadas para personas que trasladen su residencia fiscal fuera de Italia y posean activos por al menos 800.000 euros. Para quedar alcanzado, el contribuyente deberá haber sido residente fiscal italiano durante al menos seis de los diez años anteriores a su partida.

El mecanismo implica que, bajo determinadas condiciones, el fisco podría calcular la ganancia acumulada por un activo durante la residencia en Italia aunque todavía no haya sido vendido.

La medida todavía no es ley y deberá atravesar la discusión parlamentaria. Además, quedan aspectos importantes por definir, entre ellos qué activos estarán alcanzados, cómo funcionarán las eventuales devoluciones cuando esos bienes no sean vendidos y cómo se compatibilizará el nuevo tributo con los regímenes especiales creados para atraer grandes fortunas extranjeras.

De atraer millonarios a intentar que no se vayan

La discusión tiene una particularidad: durante casi una década Italia construyó uno de los regímenes fiscales más atractivos de Europa para captar grandes patrimonios internacionales.

Desde 2017, las personas de alto patrimonio que trasladan su residencia al país pueden acogerse a un impuesto fijo anual sobre sus ingresos obtenidos en el extranjero, independientemente del monto total de esas rentas.

El régimen nació con una cuota anual de 100.000 euros. Posteriormente fue elevada a 200.000 euros y desde 2026 alcanza los 300.000 euros para los nuevos beneficiarios.

El sistema convirtió a ciudades como Milán en destinos especialmente atractivos para empresarios, ejecutivos y grandes patrimonios internacionales, en momentos en que otros países europeos comenzaron a endurecer sus regímenes fiscales.

El nuevo impuesto de salida busca resolver el problema inverso: qué sucede cuando esas personas, después de residir durante varios años en Italia y acumular ganancias sobre sus activos, deciden trasladarse nuevamente a otro país.

Las críticas al impuesto de salida

La iniciativa generó cuestionamientos entre asesores especializados en grandes patrimonios, que advierten que modificar las condiciones fiscales también podría reducir el atractivo de Italia como destino para millonarios extranjeros.

Marc Acheson, especialista global en patrimonio de Utmost, sostuvo que la introducción de una tasa de salida representaría “un cambio significativo” para el régimen italiano y podría afectar su capacidad para captar familias de alto patrimonio.

El argumento es que quienes evalúan trasladar su residencia no observan solamente cuánto pagarán mientras permanezcan en un país, sino también cuáles serán las condiciones fiscales en caso de decidir marcharse.

El impacto recaudatorio directo previsto, de hecho, es reducido. Según el Financial Times, el gobierno estima obtener unos 3,7 millones de euros durante el primer año, cifra que posteriormente superaría los 6,7 millones anuales durante cuatro ejercicios.

Esto indica que el objetivo de la iniciativa no pasa principalmente por conseguir una gran fuente de ingresos para el Estado, sino por establecer un mecanismo para gravar las ganancias acumuladas durante los años de residencia antes de que los contribuyentes trasladen su domicilio fiscal a otra jurisdicción.

Italia tampoco sería una excepción internacional. Distintos países utilizan mecanismos similares para evitar que los contribuyentes acumulen ganancias mientras son residentes y trasladen su domicilio antes de realizar los activos y pagar los impuestos correspondientes.

La discusión quedará ahora en manos del Parlamento italiano, que deberá tratar el presupuesto antes de su aprobación definitiva. Allí se definirá el alcance final de una reforma con la que Meloni intenta combinar tres objetivos: reducir la presión sobre sectores medios, conseguir recursos adicionales de grandes empresas y evitar que los patrimonios atraídos durante los últimos años abandonen Italia sin tributar por determinadas ganancias acumuladas.


¿Qué es el “exit tax” que propone Italia?
Es un impuesto que alcanzaría determinadas ganancias de capital acumuladas por grandes patrimonios cuando una persona traslada su residencia fiscal fuera de Italia. La propuesta contempla una tasa del 26% y un umbral patrimonial de 800.000 euros.

¿A quiénes alcanzaría el impuesto de salida italiano?
El proyecto contempla a personas con activos por al menos 800.000 euros que hayan sido residentes fiscales de Italia durante seis de los diez años anteriores a su salida. Los detalles definitivos todavía deben ser establecidos durante el tratamiento parlamentario.

¿Qué impuestos bajará Italia para la clase media?
El presupuesto amplía hasta los 55.000 euros anuales el tramo del impuesto sobre la renta alcanzado por una tasa del 33%. Actualmente, por encima de los 50.000 euros se aplica una alícuota del 43%.