California se convertirá el próximo 3 de noviembre en escenario de uno de los principales debates fiscales de Estados Unidos.
Los votantes decidirán si aprueban la Proposición 40, una iniciativa que establece un impuesto por única vez del 5% sobre el patrimonio de quienes posean fortunas superiores a US$1.000 millones.
La iniciativa apunta directamente a algunas de las mayores fortunas del planeta, concentradas alrededor de Silicon Valley. Entre los potencialmente alcanzados aparecen los cofundadores de Google Sergey Brin y Larry Page, el fundador de Meta Mark Zuckerberg y el CEO de Nvidia, Jensen Huang.
La discusión excede, sin embargo, a los nombres propios. California intenta responder a los recortes federales en programas sociales mediante un experimento fiscal que vuelve a poner en el centro del debate estadounidense una vieja pregunta:
cuánto pagan efectivamente los multimillonarios en relación con el crecimiento de sus fortunas.
Qué propone el impuesto a los multimillonarios de California
La Proposición 40 establece un impuesto extraordinario equivalente al 5% del patrimonio neto de quienes eran residentes de California el 1 de enero de 2026 y posean activos por más de US$1.000 millones.
El gravamen alcanzaría acciones, participaciones empresariales, obras de arte, objetos de colección y propiedad intelectual, mientras que quedarían generalmente excluidos los inmuebles, las pensiones y las cuentas de jubilación. El impuesto se cobraría a partir de 2027 y podría abonarse durante cinco años, aunque quienes elijan esa alternativa deberían pagar un monto adicional.
El 90% de lo recaudado tendría que destinarse a servicios de salud pública. El 10% restante financiaría programas educativos, asistencia alimentaria y la administración del propio impuesto, según el análisis oficial de la medida elaborado por la Oficina del Analista Legislativo de California.
Los promotores calculan que podría generar alrededor de US$100.000 millones durante los próximos cinco años. Las autoridades fiscales estatales son más cautelosas: el análisis oficial evita fijar una cifra exacta y estima que los ingresos alcanzarían "decenas de miles de millones de dólares".
La propuesta fue impulsada por SEIU-United Healthcare Workers West, uno de los principales sindicatos de trabajadores sanitarios del estado.
Por qué California busca recaudar miles de millones
El argumento central de sus impulsores es compensar una parte de los recortes federales derivados de la One Big Beautiful Bill Act aprobada por los republicanos en el Congreso y promulgada por Donald Trump.
El Departamento de Servicios de Atención Médica de California estimó que los cambios federales podrían representar para el estado pérdidas cercanas a US$30.000 millones anuales. Unos 14 millones de californianos dependen actualmente de Medi-Cal, la versión estatal de Medicaid destinada principalmente a personas de bajos ingresos.
Además, un análisis del Centro de Estudios Laborales de la Universidad de California en Berkeley proyectó que la combinación de recortes estatales y federales podría casi duplicar durante los próximos cuatro años la cantidad de personas sin cobertura médica, actualmente estimada en unos 2,4 millones.
Es allí donde los impulsores de la Proposición 40 encuentran el argumento para recurrir a las grandes fortunas.
Cuánto pagan actualmente los multimillonarios
Un trabajo publicado este año por el National Bureau of Economic Research (NBER) y elaborado por los economistas Jasper Boll, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman calculó que
la riqueza de los multimillonarios residentes en California alcanzó los US$2,3 billones a mediados de 2026.
El crecimiento fue extraordinario: entre 2023 y 2025 aumentó 144%, impulsado especialmente por el boom de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial.
Sin embargo, según los investigadores,
los multimillonarios de California pagan anualmente en concepto de impuesto estatal sobre la renta una cifra equivalente a aproximadamente el 0,2% de su patrimonio: unos US$3.200 millones por año.
La explicación está en la composición de esas fortunas. Buena parte de la riqueza de los grandes empresarios tecnológicos se encuentra en acciones de sus propias compañías. Mientras esas acciones aumentan de precio pero no son vendidas, la ganancia patrimonial no se transforma necesariamente en un ingreso sujeto al impuesto sobre la renta.
La Proposición 40 intenta gravar precisamente el patrimonio y no solamente los ingresos realizados.
Una campaña de cientos de millones para frenar el impuesto
La iniciativa desató una batalla política y financiera de dimensiones poco habituales incluso para California.
Los multimillonarios y otros grandes donantes vinculados a la oposición a la Proposición 40 y a iniciativas destinadas a neutralizarla reunieron más de US$340 millones. Solamente durante septiembre, la campaña contraria al impuesto llegó a gastar más de US$1 millón por día en publicidad y otras acciones electorales.
Uno de los protagonistas centrales es Sergey Brin, cofundador de Google. Según los últimos registros analizados por Los Angeles Times, Brin aportó US$102 millones a los esfuerzos destinados a impedir que el nuevo impuesto entre en vigencia.
El diario calculó que 30 multimillonarios californianos o sus cónyuges - aproximadamente uno de cada ocho - aportaron dinero para combatir la iniciativa. En conjunto, las contribuciones directas de multimillonarios destinadas a oponerse a la Proposición 40 o promover medidas capaces de bloquearla alcanzaron al menos US$293 millones.
La dimensión del conflicto se entiende al observar quiénes tendrían que pagar. Según un análisis del mismo periódico, Brin, Jensen Huang, Larry Page y Mark Zuckerberg concentrarían por sí solos cerca del 40% de la recaudación estimada del nuevo impuesto.
Zuckerberg se prepara para una factura de más de US$11.000 millones
El caso de Mark Zuckerberg muestra hasta qué punto la elección ya está modificando las decisiones de algunos de los hombres más ricos del estado.
Con una fortuna estimada en más de US$220.000 millones, el fundador de Facebook podría enfrentar una factura fiscal superior a US$11.000 millones si la Proposición 40 entra en vigencia.
En las últimas semanas, Zuckerberg llegó a un acuerdo con el directorio de Meta para modificar la estructura accionaria de la compañía y permitirle vender una parte de su participación económica mediante una nueva clase de acciones sin derecho a voto.
El mecanismo permitiría al empresario conseguir miles de millones de dólares de liquidez - entre otros objetivos, para pagar el eventual impuesto - sin perder el control mayoritario de Meta, la compañía propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp.
Según
informó The New York Times, Zuckerberg venía negociando con el directorio desde julio y llegó a plantear en septiembre la posibilidad de vender su residencia de Palo Alto si no encontraba una solución.
Finalmente, Zuckerberg se comprometió a permanecer en California durante los próximos ocho años, salvo circunstancias imprevistas.
Otros multimillonarios tomaron caminos diferentes. Brin compró propiedades fuera de California y trasladó parte de sus estructuras empresariales, mientras que Larry Page también reorganizó sociedades y adquirió propiedades en Florida. Jensen Huang, en cambio, afirmó públicamente que permanecerá en California y que está dispuesto a pagar el impuesto si es aprobado.
Las Proposiciones 41 y 42: la otra batalla electoral
La elección tiene además una particularidad: aprobar la Proposición 40 podría no ser suficiente para que el impuesto entre efectivamente en vigencia.
Los votantes también decidirán sobre las Proposiciones 41 y 42, dos iniciativas respaldadas por Building a Better California, una organización financiada entre otros por Brin.
La Proposición 41 establece nuevas restricciones para los impuestos especiales estatales y obliga a computar determinados ingresos dentro del límite constitucional de gasto de California. La Proposición 42 va todavía más lejos: prohíbe nuevos impuestos estatales sobre determinados bienes personales y activos financieros, además de limitar impuestos con efectos retroactivos.
Ambas disposiciones entran potencialmente en conflicto con el impuesto a los multimillonarios. Según el análisis oficial, si la Proposición 41 o la 42 son aprobadas y reciben más votos afirmativos que la Proposición 40, podrían impedir que el impuesto entre en vigencia incluso si éste también obtiene más del 50% de los votos.
Una elección abierta a pocos días de la votación
Los sondeos muestran un escenario ajustado, aunque los resultados varían según la encuesta y el momento del relevamiento.
Una encuesta de septiembre del Public Policy Institute of California registró un 52% de apoyo. Un estudio posterior del Instituto de Estudios Gubernamentales de la Universidad de California en Berkeley encontró 45% a favor, 42% en contra y 13% de indecisos.
La medición más reciente del Citrin Center de UC Berkeley y Politico ubicó el respaldo en 46% y el rechazo en 43%.
Más allá del resultado, la Proposición 40 convirtió a California en el escenario de una discusión con repercusiones nacionales. De un lado, sus impulsores plantean que las fortunas creadas por el extraordinario crecimiento de Silicon Valley pueden financiar parte del costo de los servicios públicos amenazados por los recortes federales. Del otro, sus adversarios advierten que un impuesto patrimonial puede provocar la salida de grandes contribuyentes y reducir a largo plazo la recaudación estatal.
El 3 de noviembre serán los votantes de California quienes decidan cuál de esas dos estrategias fiscales debe seguir el estado.