La temperatura media de la superficie de los océanos llegó a 21,1 °C el 22 de agosto, el nivel más alto desde que comenzaron los registros en 1979. Copernicus atribuyó el fenómeno al calentamiento global provocado por la actividad humana, combinado con un evento de El Niño que podría intensificarse durante los próximos meses.
Europa atraviesa una serie de olas de calor extremas que volvieron a encender las alertas sobre la crisis climática. Científicos y organismos internacionales advirtieron que el continente se está calentando más rápido que el promedio global y que los fenómenos extremos son cada vez más frecuentes.