El reporte
Conflict Trends 1946-2025 de Peace Research Institute Oslo (PRIO) documentó 65 conflictos en los que participa al menos un estado en todo el mundo durante 2025, la cifra más alta desde 1946. Esto significa que
hace 79 años no había un número tan elevado de guerras simultáneas.
El instituto también halló que los conflictos entre estados específicamente se duplicaron respecto a 2024, alcanzando ocho enfrentamientos estatales directos. Entre ellos figuran choques fronterizos entre India y Pakistán, conflictos entre Afganistán y Pakistán, y entre Camboya y Tailandia. A estos se suman la invasión rusa de Ucrania y operaciones militares israelíes contra Siria.
"Lo que pasó en los últimos cinco o seis años es que tenemos varios conflictos grandes ocurriendo al mismo tiempo y parecen reemplazarse uno a otro. El mundo no tiene descanso", declaró Siri Aas Rustad, investigadora principal de PRIO, a medios internacionales.
Crisis de civiles: de 14.200 a 76.500 muertes directas
El aumento más alarmante documentado por PRIO es el de muertes civiles causadas por ataques deliberados. En 2024 fueron 14.200. En 2025, la cifra saltó a 76.500: un incremento del 438% en un año.
Según el reporte,
casi 245.000 personas murieron en total en 2025 por violencia relacionada con conflictos o política. Esto posiciona al año como el tercero más letal desde el fin de la Guerra Fría. Solo 1994 (genocidio de Ruanda, aproximadamente 800.000 muertos) y 2021 (guerra civil en la región Tigré de Etiopía, cientos de miles de muertos) fueron más mortíferos.
Sudan: donde el aumento de civiles es más evidente
El salto drástico en muertes de civiles se debe principalmente al conflicto en Sudan. Las masacres y sitios llevados a cabo en la ciudad de El-Fasher, en la región de Darfur, entre fuerzas estatales y milicias paramilitares, dejaron aproximadamente 60.000 personas muertas.
Conflictos complejos con múltiples actores
El PRIO advirtió sobre una nueva característica de la violencia mundial en 2025: la complejidad creciente. Mientras que 35 países participaban en algún tipo de conflicto armado, menos de la mitad de ellos tenía solo un frente de batalla.
Israel es el caso más visible. Simultáneamente, fue parte de conflictos en Gaza, Siria, Líbano, contra Irán y contra los rebeldes hutíes en Yemen. "Israel es claramente uno de los países más agresivos del mundo en este momento", declaró Rustad.
Rustad también señaló a Estados Unidos, indicando que el retorno de Donald Trump a la presidencia trajo consigo "no solo ataques e incremento de la violencia, sino también barreras comerciales". Agregó: "Estamos poniendo un freno a la colaboración. El Consejo de Seguridad de la ONU no funciona en este momento. Obtenemos un mundo mucho más polarizado".
África concentra el 45% de los conflictos
Según el reporte, Africa fue la región más afectada por conflictos que involucran estados, con 29 de los 65 conflictos mundiales. Asia fue la segunda (aunque la cifra exacta debe verificarse en el reporte original), seguida por Medio Oriente, América y Europa.
El instituto basó su investigación en datos compilados por el Programa de Datos de Conflictos de Uppsala (UCDP), adscrito a la Universidad de Uppsala en Suecia. UCDP clasifica la violencia organizada en tres categorías: conflictos con al menos un estado, conflictos entre no-estados, y violencia unilateral contra civiles.
Conflictos no-estatales en leve descenso
Mientras los conflictos estatales e internacionales crecen, los conflictos entre actores no-estatales (como carteles de drogas o grupos rebeldes sin control estatal) tuvieron un leve descenso: de 79 en 2024 a 75 en 2025. El reporte destacó una baja notable en violencia letal entre cárteles de drogas mexicanos.
Implicaciones para el orden global
El hallazgo central del PRIO es que la violencia mundial no es un pico puntual sino una "intensidad continua" de conflictividad. "Esto es diferente a antes. Esta intensidad continua de conflicto a nivel global no tiene precedentes recientes", enfatizó Rustad.
El reporte advierte que la acumulación de guerras simultáneas sin resolución tiene efectos sistémicos en instituciones internacionales, comercio y estabilidad regional. La debilidad del Consejo de Seguridad de la ONU - incapaz de actuar en conflictos mayores como Ucrania y Gaza - es un síntoma de esa polarización.