02.08.2026 / INTERNACIONAL

Cachemira: más de 30 muertos durante unas elecciones bajo tensión

Más de 30 personas murieron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante la primera etapa de las elecciones en la Cachemira administrada por Pakistán, según denunció una organización opositora. Los comicios, divididos en tres jornadas por motivos de seguridad, se desarrollaron en medio de protestas.



La primera etapa de las elecciones legislativas en la Cachemira administrada por Pakistán quedó marcada por una nueva escalada de violencia. El Comité Conjunto de Acción Awami de Jammu y Cachemira (JAAC), un movimiento de la sociedad civil prohibido por las autoridades, aseguró que más de 30 personas murieron durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad mientras se desarrollaba la votación. La cifra no pudo ser verificada de manera independiente debido a las restricciones sobre las comunicaciones en la región.

Los comicios comenzaron el 27 de julio en los distritos de Mirpur, Kotli y Bhimber. Originalmente debían realizarse en una única jornada, pero las autoridades resolvieron dividirlos en tres etapas por razones de seguridad. Las próximas votaciones están previstas para el 2 y el 10 de agosto.

Según el JAAC, 20 de sus simpatizantes murieron durante una marcha coincidente con la primera jornada electoral y al menos otros 10 fallecieron posteriormente en Rawalakot, Mirpur y otras localidades. Las autoridades paquistaníes confirmaron, por su parte, la muerte de un integrante de las fuerzas de seguridad y cinco heridos, mientras que un funcionario reconoció al menos tres manifestantes muertos en Mirpur.

Amnistía Internacional calificó como "preocupantes" los reportes sobre el uso de fuerza letal y reclamó una investigación. También pidió restablecer las comunicaciones y permitir el acceso de medios de prensa y observadores independientes a la región.

Un conflicto por la autonomía de Cachemira

La crisis no comenzó con estas elecciones. Las tensiones en la región, formalmente denominada Azad Jammu y Cachemira, tienen décadas de historia y están vinculadas tanto con su relación con Islamabad como con el conflicto territorial entre Pakistán e India.

En los últimos años, sin embargo, las protestas incorporaron reclamos económicos y políticos más concretos. En 2022 hubo movilizaciones contra el precio de la electricidad pese a que la región genera energía hidroeléctrica que abastece a otras zonas de Pakistán. Un año después surgió el JAAC, que canalizó parte de ese descontento y sumó demandas de reforma electoral y mayor autonomía regional.

El gobierno regional prohibió al movimiento en junio bajo leyes antiterroristas. Desde entonces se produjeron bloqueos, protestas y choques con las fuerzas de seguridad, además de interrupciones del servicio de internet, el transporte y la actividad bancaria.

Los datos recopilados por Armed Conflict Location & Event Data (ACLED) muestran la magnitud de la movilización: desde junio registró al menos 56 protestas lideradas por el JAAC. En por lo menos seis de ellas, las fuerzas de seguridad emplearon violencia letal contra manifestantes que inicialmente se movilizaban de manera pacífica.

Las 12 bancas que están en el centro de la disputa

Uno de los principales reclamos del JAAC apunta contra un mecanismo particular del sistema electoral regional. De las 45 bancas elegidas directamente para la Asamblea Legislativa, 12 están reservadas a circunscripciones que representan a refugiados provenientes de la Cachemira administrada por India, aunque muchos de sus representantes residen en otras zonas de Pakistán.

El movimiento sostiene que esas bancas permiten que los grandes partidos nacionales intervengan decisivamente en la política regional y reclaman su eliminación. Para las autoridades, en cambio, su existencia está contemplada constitucionalmente y forma parte de la reivindicación paquistaní sobre el conjunto del territorio histórico de Cachemira.

La cuestión adquirió todavía más peso después de conocerse los primeros resultados. La Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), principal partido de gobierno a nivel nacional, obtuvo nueve de las 13 bancas que se pusieron en juego en la primera jornada. Para formar gobierno, sin embargo, podría terminar dependiendo precisamente de algunos de los 12 representantes cuestionados.

Al mismo tiempo, el Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), partido fundado por el ex primer ministro Imran Khan y ganador de las elecciones regionales de 2021, decidió boicotear los comicios por denuncias de fraude. Incluso entre las fuerzas que participaron hubo acusaciones cruzadas por robo de urnas y manipulación de votos.

Para Pearl Pandya, analista para Asia-Pacífico de ACLED, la combinación de violencia, denuncias de irregularidades y boicot político "opacará la legitimidad de todo el proceso electoral". La especialista advirtió además que una respuesta cada vez más dura del gobierno podría reforzar el apoyo al JAAC y su denuncia de que la autonomía regional está siendo erosionada.

Con otras dos jornadas electorales todavía pendientes, Pakistán enfrenta así un escenario complejo en una de sus regiones políticamente más sensibles: deberá completar unas elecciones cuestionadas mientras intenta contener un movimiento de protesta que, lejos de apagarse, parece haber ganado fuerza durante los últimos meses

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