La decisión de la administración de Donald Trump de avanzar con el desmantelamiento de una de las redes de observación oceánica más importantes del mundo abrió un nuevo frente de conflicto en Washington.
Un grupo de senadores demócratas y una senadora republicana presentaron acciones para intentar detener el cierre de la Ocean Observatories Initiative (OOI), un sistema compuesto por más de 900 sensores submarinos que monitorean en tiempo real el estado de los océanos.
La red fue construida con una inversión de 386 millones de dólares y durante la última década generó información utilizada para estudiar el cambio climático, las corrientes marinas, los ecosistemas oceánicos y los fenómenos meteorológicos extremos.
Los datos son de acceso público y fueron utilizados en cientos de investigaciones científicas.
Según la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF, por sus siglas en inglés), el organismo responsable del proyecto, la iniciativa será "redimensionada" para adecuarse a nuevas prioridades científicas y tecnológicas. Sin embargo, investigadores y legisladores sostienen que la decisión se tomó sin consultas previas ni evaluaciones científicas independientes.
Qué busca frenar el Congreso
La ofensiva legislativa está encabezada por el senador demócrata Jeff Merkley, de Oregón, y la senadora republicana Lisa Murkowski, de Alaska. Ambos impulsan un proyecto para impedir que la NSF utilice fondos federales para retirar los equipos hasta que se realice una revisión exhaustiva del programa y se consulte a la comunidad científica.
En paralelo, miembros demócratas de los comités de Ciencia y de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes acusaron a la agencia de actuar de manera ilegal. Argumentan que la legislación federal exige informar al Congreso con al menos 30 días de anticipación cualquier plan para desmantelar infraestructura pública valuada en más de 2,5 millones de dólares, algo que, según denuncian, no ocurrió.
Merkley afirmó que la medida contradice el papel del Congreso en la asignación de recursos públicos y cuestionó que el Ejecutivo avance unilateralmente sobre un programa que fue autorizado y financiado por ley.
Por qué preocupa a los científicos
La Ocean Observatories Initiative comenzó a operar en 2015 y fue diseñada para funcionar entre 25 y 30 años. Sus sensores están distribuidos en zonas del Pacífico, el Atlántico y el Atlántico Norte, frente a las costas de Oregón, Washington, Alaska, Carolina del Norte y Groenlandia.
Los investigadores advierten que la eliminación de estos instrumentos provocará la pérdida de series de datos únicas para comprender la evolución de los océanos y anticipar fenómenos como El Niño, que puede alterar patrones climáticos y afectar la pesca, la agricultura y la gestión de emergencias.
La controversia se produce además en un contexto de fuertes recortes presupuestarios.
El proyecto de presupuesto impulsado por Trump para 2026 contempla una reducción del 55% para la Fundación Nacional de Ciencias, una de las principales agencias de financiamiento de la investigación en Estados Unidos.
Un nuevo choque por la política científica de Trump
El caso se suma a otras disputas generadas por los recortes a programas ambientales y científicos impulsados por la Casa Blanca. Diversas organizaciones académicas sostienen que el cierre de la red oceánica forma parte de una estrategia más amplia de reducción de inversiones vinculadas al estudio del cambio climático y al monitoreo ambiental.
Mientras los primeros equipos comienzan a ser retirados del océano, la batalla política se traslada ahora al Congreso, donde legisladores de ambos partidos intentan impedir que desaparezca una infraestructura científica considerada estratégica para entender cómo evoluciona el planeta en las próximas décadas.
¿Qué es la Ocean Observatories Initiative?
Es una red financiada por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos que reúne más de 900 sensores submarinos y oceánicos destinados a recopilar datos sobre clima, corrientes marinas, ecosistemas y actividad geológica.
¿Por qué genera polémica su desmantelamiento?
Porque científicos y legisladores sostienen que eliminar la red implica perder información clave para el monitoreo climático y la predicción de fenómenos extremos, además de cuestionar la legalidad del procedimiento utilizado por la NSF.