La proliferación de data centers vinculados a la expansión de inteligencia artificial se convirtió en uno de los principales objetivos del litigio ambiental global. Residentes cercanos a las instalaciones, organismos no gubernamentales y gobiernos desafían los permisos otorgados a empresas tecnológicas, argumentando que el impacto climático de estas instalaciones no fue debidamente evaluado.
El caso de Chile: cuando los datacentres compiten con el agua potable
Uno de los primeros litigios documentados ocurrió en 2020 en Santiago de Chile, cuando Google planeaba construir un data center en el área de Cerrillos. Un grupo de residentes y el consejo local impugnaron los permisos otorgados, citando preocupaciones sobre el impacto en el suministro de agua de la ciudad, ya estresado por la sequía. La demanda tuvo éxito: detuvo el proyecto Cerrillos, aunque no frenó la expansión general de data centers, que continúan drenando los humedales del país afectados por la sequía.
Irlanda se convierte en epicentro de litigio contra data centers
La LSE identificó a Irlanda como el punto crítico de litigios contra data centers. A pesar de que el gobierno irlandés impulsa la expansión del sector, los data centers ya consumen más de una quinta parte de la electricidad nacional. En diciembre de 2025, la Comisión para la Regulación de Servicios (CRU) permitió que los "grandes consumidores de energía", como los data centers, operaran con combustibles fósiles durante los próximos seis años, después de los cuales deberían funcionar con al menos 80% de energías renovables.
Tres organizaciones ambientales - Amigos del Ambiente Irlandés (FIE), Amigos de la Tierra Irlanda y ClientEarth - presentaron una solicitud de revisión judicial. Argumentan que la decisión bloqueará a Irlanda en el uso de gas fósil de alto costo y alta emisión durante años. FIE también presentó otros reclamos contra la Agencia de Protección Ambiental de Irlanda por aprobar proyectos de data centers adicionales.
Demandas ambientales en Estados Unidos y Reino Unido
En Estados Unidos, la resistencia legal se intensifica. En California, la ciudad de Pittsburg ahora requiere que los data centers usen energía renovable para alimentar sus servidores y agua reciclada para enfriarlos. En Georgia y Pensilvania, hay procesos judiciales en curso contra reguladores estatales por aprobar nueva infraestructura de combustibles fósiles vinculada a datacentres.
Un caso en Misisipi acusa a xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, de violar la Ley de Aire Limpio al operar generadores portátiles de metano sin los permisos requeridos. La Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color presentó el caso, argumentando que esto representa graves riesgos para la salud pública en comunidades negras y minoritarias cercanas. El Departamento de Justicia de EE.UU. intenta bloquear la demanda, alegando que el trabajo de la empresa es esencial para la economía.
En el Reino Unido, activistas presentaron acciones legales contra la decisión del gobierno de autorizar la construcción de un data center "hiperscala" en Buckinghamshire. Foxglove, una organización de justicia tecnológica, y Global Action Plan, una organización ambiental representadas por el despacho Leigh Day, argumentaron que la decisión ignoró la demanda de electricidad y agua del proyecto y no consideró adecuadamente sus impactos climáticos. El gobierno posteriormente reconoció que hubo fallas en el proceso, y la demanda fue desestimada. El desarrollador ahora reconoce que las medidas para mitigar el impacto ambiental deben ser vinculantes a través de un contrato con el consejo.
Por qué importan estos litigios
Joana Setzer, coautora del informe de la LSE, señaló que estos casos no necesariamente buscan detener el desarrollo, sino evitar que se consolide la dependencia de combustibles fósiles. "Es una oportunidad para que estos desarrollos masivamente intensivos en energía sean alimentados por energías renovables en el momento en que es posible," afirmó.
El informe de la LSE indicó que los casos en EE.UU. y Reino Unido demostraron cómo el litigio "puede impulsar cambios en la toma de decisiones relacionada con el clima incluso en ausencia de sentencias positivas". Puede mejorar la transparencia: en el caso de Buckinghamshire, la escala completa de los impactos ambientales nunca hubiera salido a la luz sin la acción legal.
¿Por qué los data centers consumen tanta agua?
Los servidores generan calor extremo durante la operación. Los sistemas de enfriamiento requieren grandes volúmenes de agua para mantener temperaturas óptimas. En regiones como Chile e Irlanda, donde el agua es un recurso escaso o ya estresado, esto genera conflictos directos con la población local.
¿Qué reclaman los demandantes en estos litigios?
Los demandantes exigen evaluaciones ambientales exhaustivas antes de aprobar nuevos proyectos, requisitos de energías renovables desde el inicio (no años después), y transparencia sobre el consumo real de agua y electricidad. También piden que los gobiernos no "bloqueen" la economía en la dependencia de combustibles fósiles durante décadas.
¿Puede detenerse la expansión de data centers?
Según los analistas consultados, el objetivo no es detener la expansión sino asegurar que sea sostenible. Si los data centers se alimentan completamente de energías renovables desde el comienzo y utilizan tecnologías de enfriamiento eficientes, el impacto ambiental puede minimizarse considerablemente.