22.08.2026 / CHINA · EVERGRANDE

La caída de Evergrande: condenaron a cadena perpetua a su fundador en China

Un tribunal de Shenzhen condenó este jueves a cadena perpetua a Hui Ka Yan, fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande, por una serie de delitos financieros. El empresario, que llegó a ser el hombre más rico de Asia, también deberá entregar todos sus bienes personales.



Un tribunal de China condenó a cadena perpetua a Hui Ka Yan, fundador del colapsado gigante inmobiliario Evergrande, por delitos financieros que incluyeron fraude, apropiación indebida de fondos y captación ilegal de depósitos. La Justicia también ordenó confiscar la totalidad de sus bienes personales.

Hui, de 67 años, se había declarado culpable en abril de ocho cargos vinculados con las operaciones de Evergrande, compañía que llegó a convertirse en una de las mayores desarrolladoras inmobiliarias del planeta antes de protagonizar uno de los mayores colapsos empresariales de la historia reciente de China.

Según informó el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen, entre 2016 y 2021 Evergrande y su fundador utilizaron prácticas fraudulentas para inflar activos, ocultar pasivos y obtener fondos de manera ilegal. El tribunal consideró que las maniobras involucraron sumas "extraordinariamente grandes" y provocaron graves pérdidas económicas. 

Además de la pena contra Hui, Evergrande Group recibió una multa de 8.820 millones de yuanes, unos 1.300 millones de dólares, mientras que su principal filial inmobiliaria fue sancionada con otros 7.000 millones de yuanes, aproximadamente 1.000 millones de dólares. 

La caída del imperio Evergrande

La condena cierra uno de los capítulos más resonantes de la crisis inmobiliaria china. Hui fundó Evergrande en 1996 y convirtió a la compañía en un gigantesco conglomerado que, además de construir viviendas, llegó a invertir en vehículos eléctricos, fútbol, turismo y otros sectores.

El crecimiento estuvo sostenido durante años por una fuerte expansión del endeudamiento. En 2020, la empresa llegó a registrar ventas anuales cercanas a los 100.000 millones de dólares, mientras Hui había alcanzado en 2017 una fortuna estimada en más de 45.000 millones de dólares, suficiente para convertirse entonces en la persona más rica de Asia. 

El modelo comenzó a desmoronarse cuando el gobierno chino endureció las restricciones al endeudamiento de las desarrolladoras inmobiliarias. Evergrande acumulaba obligaciones superiores a los 300.000 millones de dólares y en 2021 dejó de pagar parte de sus compromisos internacionales.

Su default sacudió los mercados financieros y se convirtió en el principal símbolo de una crisis que posteriormente alcanzó a otras grandes constructoras del país.

La situación también afectó a miles de compradores chinos que habían pagado anticipadamente departamentos que todavía estaban en construcción, un mecanismo habitual dentro del mercado inmobiliario del país.

Fraude financiero y balances inflados

Las autoridades chinas determinaron posteriormente que Evergrande había manipulado sus cuentas durante los años previos a su caída. Una investigación oficial concluyó en 2024 que la compañía había inflado sus ingresos en cerca de 80.000 millones de dólares entre 2019 y 2020.

La Justicia sostuvo ahora que las irregularidades fueron más amplias y se extendieron durante varios años. Entre los delitos atribuidos a Hui aparecen fraude en la captación de fondos, apropiación indebida de recursos, recepción ilegal de depósitos, concesión irregular de préstamos, emisión fraudulenta de títulos y sobornos.

Más de 50 personas vinculadas al conglomerado también recibieron condenas en el marco de las investigaciones, mientras que varios altos ejecutivos fueron sentenciados a penas de prisión.

Una crisis que todavía pesa sobre China

La sentencia contra Hui se produce cuando las consecuencias del derrumbe inmobiliario todavía afectan a la economía china.

Durante décadas, la construcción de viviendas y la expansión urbana fueron uno de los principales motores del crecimiento del país. Sin embargo, el endeudamiento acumulado por las desarrolladoras, la caída de las ventas de propiedades y los problemas financieros de grandes compañías obligaron al gobierno a intervenir para evitar una crisis todavía mayor.

Evergrande terminó siendo liquidada después de que sus intentos de reestructurar las deudas fracasaran. Para sus acreedores, sin embargo, la condena de Hui no significa necesariamente la recuperación del dinero perdido: el proceso para identificar y recuperar activos de la compañía continúa tanto en China como en el exterior.

La historia personal del empresario quedó así ligada al ascenso y posterior crisis del mercado inmobiliario chino. Criado por su abuela en una zona rural de la provincia de Henan, Hui pasó de trabajar como técnico siderúrgico a construir uno de los mayores imperios empresariales del país. Cinco años después del default de Evergrande, la Justicia china determinó que deberá pasar el resto de su vida en prisión.


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