10.09.2026 / PREOCUPANTE

Argentina alcanzó la tasa de suicidios más alta de su historia y crece la alarma entre los adolescentes

En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, distintos informes advirtieron que el país registra 11,8 casos cada 100 mil habitantes. Especialistas reclamaron respuestas integrales y políticas públicas ante una problemática que afecta a edades cada vez más tempranas.





Argentina alcanzó una tasa de suicidios de 11,8 cada 100 mil habitantes, la cifra más alta registrada en su historia y por encima del promedio mundial estimado por la Organización Mundial de la Salud. Los datos surgen de informes del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud, que muestran además una creciente incidencia entre adolescentes.

La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y advirtió sobre la necesidad de implementar respuestas urgentes, sostenidas e integrales. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, desde la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires pusieron el foco en las condiciones en las que viven actualmente los jóvenes y en las herramientas que ofrecen las familias, las instituciones y el Estado para acompañarlos.

“Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad”, explicó la Magister Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la citada Universidad. Asimismo, añadió: “Lejos de la culpa, que paraliza y busca un responsable único allí donde no lo hay, la responsabilidad compartida permite pensar qué podemos transformar, en tanto, familias, escuelas, instituciones, sistemas de salud, comunidad y Estado”.

Los especialistas también advirtieron sobre el impacto que tienen sobre los adolescentes la exposición permanente a las redes sociales, los modelos de belleza, los estilos de vida difíciles de alcanzar y la presión por destacarse en una etapa clave para la construcción de la identidad. “Muchas veces, frente al sufrimiento de un adolescente, buscamos resolver el problema por él, cuando también es necesario acompañarlo para que pueda aprender a transitar las dificultades”, afirmó Dawson y añadió: “También es importante establecer límites claros y conversados, que ayuden a comprender que existen reglas, responsabilidades y consecuencias, y que una frustración puede ser parte de la vida sin convertirse en una situación sin salida”.

Desde la Universidad Hospital Italiano remarcaron que hablar sobre la problemática forma parte de las estrategias de prevención y destacaron la necesidad de reforzar las redes comunitarias. “Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar. Fortalecer los vínculos y generar espacios de encuentro permite construir redes de apoyo para que los adolescentes no tengan que atravesar solos los momentos de mayor sufrimiento”, señalaron.