14.09.2026 / REEMPLAZO

El Gobierno echó a Santiago Muzio de la Casa Argentina en París tras la controversia por su gestión

En las últimas semanas, el funcionario despertó denuncias de residentes, organizaciones y académicos por tomar decisiones contrarias con las banderas de los derechos humanos, así como por el ineficaz manejo de recursos.





El Gobierno nacional removió a Santiago Muzio de la dirección de la Casa Argentina en París, cargo que ocupaba desde 2024, luego de meses de críticas a su gestión que llegaron a las autoridades francesas. Residentes, organizaciones, académicos, escritores y artistas ya venían reclamando contra decisiones del organismo incompatibles con los principios de los derechos humanos, algo que incluso derivó en la organización de una protesta contra la visita de Javier Milei a Francia durante los últimos días de septiembre.

Uno de los principales conflictos se originó por el retiro de una placa conmemorativa dedicada a los desaparecidos y víctimas de la última dictadura militar, instalada en la residencia en 2022. La placa fue retirada el 24 de marzo y, ante la negativa de Muzio a reinstalarla, la Ciudad Internacional Universitaria de París (CIUP) colocó posteriormente otra. A esto se sumaron denuncias por expulsiones y decisiones que afectaron a estudiantes, investigadores y artistas.

Asimismo, Muzzio se había negado a firmar la Carta de Valores del complejo, que contempla principios como los derechos humanos, la libertad de conciencia, pensamiento y expresión y la no discriminación.

En paralelo, la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia cuestionó el supuesto uso partidario de la Casa Argentina para actividades vinculadas al ISSEP, institución asociada a Marion Maréchal, y para encuentros de sectores de la derecha europea.

Las repercusiones llegaron también a la administración de la residencia: una carta firmada por 1.096 académicos, escritores y artistas denunció reformas edilicias “opacas y presuntamente irregulares”, reclamó una auditoría administrativa, contable y técnica y cuestionó una reducción de las plazas para estudiantes y residentes.

En ese contexto, residentes consultados por AFP describieron el clima interno como una “minidictadura”, mientras que Muzio defendió su gestión y sostuvo que buscaba “extirpar este lugar de las garras de la extrema izquierda y de la ideología woke”.

La situación había llegado hasta el gobierno francés. El alcalde de París pidió el 30 de julio una investigación al canciller Jean-Noël Barrot, quien confirmó que mantenía conversaciones con las autoridades argentinas.

Tras la salida de Muzio, el Gobierno designó en su lugar a Alfredo Mario Soto, profesor universitario, doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y exresidente de la Casa Argentina.