Durante dos décadas Beijing construyó un dominio casi absoluto sobre la minería y el procesamiento de tierras raras, minerales esenciales para fabricar desde autos eléctricos hasta misiles. Sin embargo, nuevas inversiones, restricciones comerciales y cambios tecnológicos empiezan a debilitar esa ventaja, aunque Estados Unidos todavía enfrenta enormes dificultades para reemplazar el suministro chino.
El gobierno sueco presentó una nueva estrategia minera que declara la extracción de minerales críticos y tierras raras como un interés de seguridad nacional. La medida busca acelerar permisos, atraer inversiones y fortalecer la autonomía estratégica de Suecia, la Unión Europea y la OTAN frente al dominio chino en el suministro de materias primas esenciales.