31.12.2022 / Anuario económico

La economía en 2022: desde la renegociación de la deuda con el FMI al inagotable problema de la inflación

Termina el tercer año de la gestión de Alberto Fernández y Política Argentina habló con reconocidos especialistas ortodoxos y heterodoxos sobre el desempeño del Ejecutivo en 2022, un año que contó con tres ministros de Economía, la renegociación de la deuda con el Fondo y una nueva búsqueda por frenar la inflación. Qué se logró y qué le faltó a la política económica.

por Pilar Rodríguez Farías




El 2022 fue un año cargado en términos económicos, algo habitual para la Argentina, pero que esta vez tuvo el paso de tres ministros al frente del Ministerio de Economía. Luego de conseguir renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional, mostrar un crecimiento económico positivo y vislumbrar una desaceleración de la inflación en noviembre ¿Se puede decir que fue un año económicamente positivo?

El tercer año de Alberto Fernández se termina y Política Argentina habló con especialistas ortodoxos y heterodoxos, liberales y keynesianos para obtener un balance de la actuación del Gobierno y un análisis de las políticas económicas llevadas a cabo en el 2022. Qué dijeron los economistas Hernán Letcher, Agustín Etchebarne, Lucas Benitez y Nicolás Pertierra sobre la gestión de este año, en el que a pesar de todo, los salarios siguen corriendo detrás de la inflación. 

Martín Guzmán asumió la cartera económica en el inició de la presidencia de Alberto Fernández, pero fue criticado desde el kirchnerismo tras el acuerdo con el FMI, y le faltaron fuerza política y medidas concretas. Renunció el sábado 3 de julio y en líneas generales lo más importante que dejó el exministro fue el cierre de ese pacto frente a la deuda que contrajo el expresidente Mauricio Macri.

Un día después de su salida - sopresiva y mientras hablaba Cristina Kirchner en un acto -, en medio de las crisis cambiaria tomó las riendas del Palacio de Hacienda Silvina Batakis, quien ocupó el cargo sólo 24 días en los que comenzó a buscar el ordenamiento fiscal que el actual ministro de Economía, Sergio Massa, intenta impulsar con más fuerza política, principalmente.

El superministro absorbió en Economía las carteras de Agricultura y de Desarrollo Productivo, que pasaron a ser secretarías. Asumió el 3 de agosto y su "hoja de ruta" apuntaba: generar orden fiscal, sostener el superávit comercial, fortalecer las reservas y el desarrollo e inclusión social.



Reconozco en el equipo económico y particularmente en Massa una cuestión que me parece absolutamente central,  tiene autoridad política. La economía se ordena desde la política, no a la inversa. Massa no es economista, sin embargo es una persona con autoridad política”, sostuvo en comunicación con este medio Hernán Letcher, el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Para Letcher, el ministro de Economía “es uno de los referentes de la coalición gobernante con lo cuál tiene un gran diferencial respecto a su antecesor", pero, además, "es la síntesis de la decisión conjunta del espacio”. 

“En términos de rumbo entiendo que tiene él consenso de la coalición gobernante, que en materia económica es absolutamente trascendente”, definió el titular del CEPA.

En ese punto coincidió el economista y docente de la Universidad Nacional de Moreno, Lucas Benitez: “Hay una gran diferencia entre las dos gestiones, que está dada por el peso y el sustento político. Si hay algo que le faltó a la gestión Guzmán a mi juicio es eso, es política”. 

Sin embargo, Benítez puso en reparo al aclarar que pese al músculo político de Massa, se trata de “dos tiempos distintos que no se pueden comparar linealmente”.

Al asumir, Massa afirmó que cumpliría “con la meta del 2,5% del déficit primario del sistema público nacional establecida por el Presupuesto”. En esa modificación de junio del Presupuesto prorrogado de 2021, Economía tenía como objetivo un crecimiento económico del 4% y proyectaba que la inflación sería del 57,7% para 2022, con un rango de entre 52 y 62%.


LA INFLACIÓN, EL ESCOLLO CENTRAL: LOGROS Y DESACIERTOS DE 2022

De acuerdo a los últimos datos del INDEC, la inflación en los primeros 11 meses de 2022 acumuló un alza del 85,3%, encontrando el punto más alto en julio cuando tuvo una suba mensual del 7,4% y una marcada desaceleración en noviembre cuando mostró un 4,9%. Ante ese panorama, se estima que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubique por encima del 90% cuando se conozcan las cifras del año completo.

 


El año que se va estuvo marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania que comenzó en febrero. “Fue el año donde muchísimos países tuvieron los niveles de inflación más altos en 40 años, le pasa a Estados Unidos, Reino Unido, a la Unión Europea, Brasil, nosotros también tuvimos una aceleración inflacionaria como todos esos países pero a partir de una inercia es mucho más alta porque veníamos con una inflación inercial del 50%”, explicó en diálogo con Política Argentina Nicolás Pertierra, economista jefe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).

Y agregó: “El impacto de la guerra, los precios internacionales, cuello de botella en muchas cadenas productivas y logísticas, sumado a la inercia inflacionaria de base se tradujo en esta situación de inestabilidad financiera y cambiaria que viene teniendo Argentina hace cuatro años ya”.

Por su parte, Letcher consideró que “la actualidad de la economía argentina, del equipo económico, es el intento por tratar de volver al régimen inflacionario anterior, que era también una inflación elevada, pero finalmente más baja que la que tenés en el régimen actual y eso tiene en buena medida que ver con el conflicto bélico”.

En los productos de consumo masivo, particularmente alimentos y bebidas, tenés un empalme pleno del conflicto bélico que te deposita en un régimen de inflación no ya de 3% o 4%, sino de 6-7% y que es la principal problemática que tenés hoy”, explicó el economista y señaló que luego de las cifras de noviembre podría tener “quizás alguna expectativa positiva”.

En ese sentido, Letcher precisó que desde el CEPA venían señalando de hace varios meses que "la recuperación de la actividad económica estaba quedando en pocas manos y eso se producía porque había mayor producción, pero también porque había mucha remarcación que se había disociado desde finales del 2021 de los costos genéricos de la producción”.

“Cuando mirabas la nafta,  el tipo de cambio, el tipo de cambio paralelo, los servicios, los salarios estaban por debajo, la inflación no estaba explicada por ninguna de esas variables mucho menos su conjunto, con lo cual había un componente claramente especulativo", sostuvo.

 


Es porque que dio cuenta de que "había que abordar con alguna política de regulación de precios" y que "el primer mes de implementación del programa Precios Justos la inflación de los alimentos bajó de 6,2% a 3,5%”.

Sin embargo, para Pertierra “Precios Justos no es un programa antiinflacionario”. El economista aseguró que Argentina tiene “programas de ese estilo hace 8 años y la inflación no bajó, osea que no pasa por un programa de acuerdo de precios de supermercados nada más”.

“Tiene que ser un congelamiento simultáneo de muchos precios de la economía para que realmente sea un programa antiinflacionario, se puede moderar un poco la pauta inflacionaria que obviamente es positivo cuando venís de niveles del 6 y 7% mensual, pero tampoco es un programa antiinflacionario”, diferenció.

Por su parte, el economista de sesgo liberal Agustín Etchebarne afirmó en comunicación con Política Argentina que en sí mismo “el programa del Gobierno es inflacionario”, porque entiende que “la inflación es de origen claramente monetario, está basada en que (el Poder Ejecutivo) intenta cubrir una parte del déficit fiscal emitiendo moneda y eso les ha generado un problema enorme”.

“Ya teníamos previsto para este año que la inflación se iba a acelerar. Nosotros decíamos que iba a tener como piso 60%, el doble de lo que decía el Gobierno y nos quedamos cortos. La inflación va a estar muy cerca de 100% y si tomamos los últimos cuatro o cinco meses la inflación promedio, anualizada, está arriba de 100%”, señaló.

Al respectó advirtió que "para tratar de que no se les escape la inflación el Gobierno utiliza mecanismos que no funcionan, que son parches". En ese orden, mencionó por un lado a "las Leliqs, la emisión con deuda del Banco Central" y sostuvo que "esa deuda es una bola de nieve que se ha incrementado tremendamente y que finalmente va a desembocar en inflación futura”.

Muy distinta, en este punto, es la mirada de Benitez, economista de la Universidad de Moreno, quien aseguró que “la inflación de Argentina no se da porque tiene déficit fiscal, basta que cualquier persona ingrese al INDEC o mismo a la página de Hacienda, vea los datos de déficit fiscal y los compare con los de otros países y vas a tener que no es distinto a los de la región”.

“Sin embargo, Argentina tiene un problema de precios de niveles de más envergadura que cualquiera de los países de la región y del mundo”, remarcó.

El economista consideró que “si bien hay momentos de altos niveles de inflación mensual, hay una inflación persistente estructural en la Argentina desde el 2014-2015 para acá de no poder bajar del rango del 25 al 30%".

"Venimos en un nivel moderado y el shock exógeno que tuvo este año producto de la inflación internacional, de los precios de la energía y de los alimentos nos ubicamos en niveles mucho más altos de inflación cercano al 100%”, consideró el docente de la Universidad de Moreno, y agregó que “es lógico que suceda” porque entiende “la dinámica de la inflación, de los precios, como la consecuencia de la puja distributiva que se genera”.

“Si hay una crítica que  tengo que hacerle al plan inflacionario de Massa es lo que ocurre con la dinámica de la devaluación del tipo de cambio oficial, eso hace ruido porque iría contra pelo con cualquier tipo de plan de estabilización del tema precios”, analizó Benitez.

Y consideró: “El déficit fiscal tuvo que ir menguando durante la última etapa producto de que no tenías reservas, pero si vas acumulando reservas tenés ciertos grados de libertad  para ir liberando el gasto o la inversión pública, esas dos variables son las que más ruido me hacen porque si querés controlar o tratar de menguar la variación de los precios no podes ir devaluando al ritmo de 5 o 6% mensual, porque muchos los insumos son importados y se establecen con ese tipo de cambio y si lo aumentas, cualquier tipo de empresario lo va a trasladar a precio”.


EL ACUERDO “NOCIVO” Y “MALO, PERO QUE PODRÍA SER PEOR” CON  EL FMI

Si en algo coincidieron los diferentes economistas fue en que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que logró Martín Guzmán fue negativo para la Argentina.

 


Si bien Etchebarne considera que “todo el programa del Gobierno es muy malo porque no resuelve ningún problema“, señaló en diálogo con este medio que el organismo internacional “colaboró para aumentar la deuda en argentina, tanto la externa como la Interna, con el solo objetivo de que no haya un gol y patearle la pelota al próximo Gobierno”.

Yo creo que el Fondo Monetario es un instrumento nocivo para nuestros países y lo ha sido siempre porque facilita el endeudamiento, le ha refinanciado toda la deuda al Gobierno actual de manera que tienen fondos frescos para pagar los intereses permanentemente, les reciben todo el capital y no ha exigido ningún tipo de reforma a cambio de eso. Entonces la Argentina sigue metida en un sistema que no funciona y que es muy gravoso para el sector privado”, consideró Etchebarne.

Por su parte, Hernán Letcher insistió en que “el Fondo Monetario Internacional no resolvió ninguno de los problemas económicos de la Argentina, al contrario, el equipo económico está administrando los efectos y los costos de ese acuerdo”.

Para el director del CEPA, el organismo “plantea la posibilidad de rediscutir,  tal vez en peores condiciones, nuevamente ese acuerdo”.

“Condicionó en parte su política económica, podemos decir que Argentina igual tenía que ordenar en parte su déficit fiscal, ordenar tal vez la cuestión monetaria, ahora hacerlo con una pistola en la cabeza no es lo mismo que hacerlo sin ella”, señaló.

En ese sentido, Letcher evaluó que el arrego con el Fondo "es un gran problema sobre todo para aquellos que les gusta decir que hay que darle previsibilidad a la economía", ya que "ese acuerdo es la antítesis no te permite dar previsibilidad".

"Cada tres meses estás viendo si cumplís o no cumplís con una meta, que si eventualmente considera que no la cumpliste te puede generar un descalabro fenomenal en tu propia economía", dijo.

Según Benítez, “el acuerdo con el Fondo es malo, pero podría haber sido peor”, además de que, en una mirada opuesta a Etchebarne, afirmó que el arreglo con el FMI "es menos malo" de lo que esperaba que fuera, pero "aún así lo peor que tiene es que es un acuerdo inflacionario para la Argentina producto de esta cláusula de mantener el tipo de cambio real a niveles de cuando se firmó en febrero”.

El economista explicó esa “disyuntiva” del acuerdo en la que para “mantener el tipo de cambio real, tendrías que aumentar la devaluación y si la aumentás se va a trasladar a los precios internos y consecuentemente no vas a solucionar el tema de la inflación”.

Lo más importante es que safaste de hacer reformas estructurales, pero te condiciona la política cambiaria y por ende la política económica de tu país”, concluyó Benitez.

Lo cierto es que en el 2022 la cartera económica logró aprobar las tres revisiones del programa con el organismo, y aseguró estar “encaminada” para el cumplimiento de las metas en el cuarto trimestre. En su último comunicado, el FMI consideró que más allá del cumplimiento de las metas “la situación macroeconómica continúa siendo delicada". 


DE LAS ESTIMACIONES A LA REALIDAD, LA GRAN SORPRESA DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

En enero, el FMI calculó que en 2022 la economía argentina crecería un 3%. El Banco Mundial fue más cuidadoso y señaló un 2,6%, mientras que el REM del Central estimó 2,9%. En junio el Ministerio de Economía tenía como objetivo un crecimiento económico del 4%. Al igual que con la inflación, la diferencia entre proyección y realidad en el ítem Producto Bruto también fue abismal, aunque para mejor: en el tercer trimestre el PBI creció 5,9%. Con lo cual el crecimiento acumulado a octubre es del 6,4% y lo que indicaría un piso del 5,5% cuando termine diciembre.

Este año comienza con altos ritmos de crecimiento producto de dos variables principales, uno el gasto público en bienes de capital y en infraestructura, es decir, en obra pública y el Previaje, el sector que más creció es el de restaurantes y hoteles y eso es producto de un de un shock en demanda, que vino acompañado de una política fiscal que fue el subsidio que se estableció con el Previaje, estallaron las compras y eso produjo que la actividad económica crezca en el país”, explicó el economista Benitez.

Y señaló: “En perspectiva hasta el primer semestre venía todo para arriba, exportaciones, consumo privado, gasto público, venía creciendo cerca de un ritmo del 7 u 8% y te quedaste sin dólares. Ahí hubo que desacelerar el gasto público, retraer los niveles con el tema de las tarifas, achicar los planes sociales, se lanza el dólar soja,  en aras de menguar el gasto público que desacelera el nivel de actividad para tratar de acumular reservas y eso trajo aparejado que disminuya el nivel de crecimiento”.

Hernán Letcher indicó que “desde mediados de año ha habido un amesetamiento en el crecimiento” y sostuvo que eso "tiene dos lecturas: una es que dejaste de crecer en los niveles que venías creciendo, la otra es que no caíste como auspiciaban algunas voces económicas y políticas que sostenían que la administración de los dólares iba a tener un efecto de caída brutal de la economía".

"Bueno, no: en la industria hubo una retracción de 1% en la última publicación, pero no es una caída sustancial, lejos está de ser el escenario que viviste con Macri en cualquiera de los cuatro años de su gestión”, precisó en consonancia con los datos de la administración Cambiemos, que arrojó caídas constantes en la actividad.

En cambio, Agustín Etchebarne juzgó que “la economía creció hasta la mitad del año porque la economía del año pasado creció”, con lo que consideró que hay un arrastre estadístico.

"Cuando vos de punta a punta crecés 10%, si te mantenés como en el último día todo el resto del año, sin crecer el año siguiente, vas a tener un arrastre estadístico que te va a decir que creciste el 5%”, afirmó.

Consultado por Política Argentina sobre ese “arrastre estadístico”, Letcher señaló que al comparar 2022 contra 2021, “2021 ya tiene el beneficio de la postpandemia”, es decir, que cuando comparas 2021 con 2020 “probablemente había lo que se llama con ventaja estadística en la comparación porque en un mes estabas en plena pandemia y en el otro no,  ahora cuando hacés el 2021 contra 2022, ya estás comparando dos años con casi equivalencias con lo cual el crecimiento del 2022 no puede ser tildado de marginal, de efecto estadístico, sino que es genuino”.

“El presupuesto preveía una actividad económica en 4% y va a terminar siendo, es probable, que arriba de 5%”, sostuvo el director del CEPA. Y ahí coincidió Nicolás Pertierra, que admitió:  “El crecimiento de la economía durante el 2022 fue bastante mayor al que esperábamos inicialmente porque preveíamos sobre todo una escasez de dólares que terminara impactando mucho más fuerte en la actividad de lo que terminó impactando, recién hace uno o dos meses se ven señales de desaceleración y nosotros preveíamos que para julio la economía se iba a estar en un nivel de actividad bastante menor. Así que eso cerrará con un nivel de crecimiento superior al 5% bastante alto”.

“Massa ahora tiene que decir entre sí crecer o contener el tema precios, y no crecer tanto y que ese crecimiento se distribuya mejor, que es algo que no viene sucediendo en términos distributivos se tornó más regresivo la Argentina y eso es algo que un gobierno peronista no se lo puede permitir”, concluyó Benitez.