22.03.2024 / Relaciones internacionales

El Gobierno insiste con romper el vínculo con China: Adorni chicaneó a Xi Jinping para atacar a Alberto

El vocero de Milei contó que llegaron desde China "camiones para enfrentar al Covid", enfatizó el arribo "con cierto atraso" y criticó con eso "la gestión" de la pandemia. "Agradacemos al gobierno de Xi Jinping", dijo, aunque lo usarán "para mejores fines". Sigue la mala praxis.




El gobierno de Javier Milei insiste con la mala praxis en la relación con China, uno de los principales socios comerciales e inversores que tiene la Argentina, y, ahora, hasta se anima a chicanear al presidente de ese país, Xi Jinping. 

El autor de la nueva ofensa al gigante asiático fue Manuel Adorni, quien en su calidad de vocero presidencial habla en nombre de Javier Milei. 

Al comenzar su conferencia de prensa del día, Adorni contó como "una noticia muy particular" que llegaron a Argentina desde la República Popular China "unos 30 camiones" y que "lo interesante" es que son "para enfrentar al Covid".

"Han llegado con cierto atraso, lo que marca lo que fue la gestión de la pandemia durante el gobierno del doctor Alberto Fernández", dijo llamativamente el funcionario, como si fuera que un acuerdo que dos países puedan tener implica sí o sí responsabilidad de ambos para la ejecución del mismo. 

En ese punto, Adorni se animó a mojarle la oreja al presidente chino: "Independientemente de esto, por supuesto, agradecemos al gobierno de Xi Jinping por esta generosa donación y prometemos utilizarlos, no para el Covid, pero sí para mejores fines".



Las relaciones de Argentina con China vienen dañadas desde que asumió Milei y a partir de sus declaraciones previas, en plena campaña, cuando llamaba a Xi Jinping "asesino" y aseguraba que dejaría de impulsar el comercio argentino con ese país desde el Estado. No conforme, también inició coqueteos con Taiwán. 

Hace menos de 7 días se conoció que producto de la tensión, el plan de ajuste de China para con Argentina llevó a paralizar la obra de la represa de Santa Cruz, una de las más importantes de la república oriental en nuestro territorio, cosa que ya generó despidos y podría acabar con una demanda por más de USD 30.000 millones.

La obra, presupuestada incialmente en 4.700 millones de dólares, arrancó en 2013 impulsada por Cristina Kirchner, durante la gestión de Mauricio Macri se puso en pausa con enormes costos en intereses y punitorios. Fue el gobierno anterior quien la retomó con ritmo lento, con el financiamiento mínimo para el sostenimiento del proyecto, mientras se negociaba la actualización de los contratos. 

La señal ante los agravios de Milei fue clara: la firma china Gezhouba que tiene a cargo la construcción de las dos represas de Santa Cruz abandonó el país, frente a la falta de las firmas del Ejecutivo necesarias para continuar con la obra. Gezhouba es socia de la UTE local, conformada por Eiling (Ex Electroingenieria) e Hidrocuyo. La salida de la firma china incluyó el regreso a su país de los ingenieros, operarios y directivos que estaban en la Argentina.

El martes pasado la empresa finalmente anunció la paralización total de la obra con el despido de 1800 trabajadores, con el lenguaje siempre protocolar y positivo de la diplomacia china.

Semanas atrás los representantes de las tres empresas mantuvieron una reunión con las autoridades de Enarsa y concluyeron en que el gobierno nacional canceló las conversaciones a primer nivel del Estado. La estrategia de los libertarios es frenar todos los avances en terceras líneas encargadas de dilatar los asuntos.

Lo cierto es que el incumplimiento del contrato por la obra de las represas contiene una cláusula cruzada con el swap con China pendiente de pago y el proyecto de modernización del Belgrano Cargas, que también cuenta con financiamiento del gigante asiático. El gobierno de Xi Jinping tiene bajo su poder créditos vínculados que podrían caerse.

Si China decide ejecutar esos créditos el país podría enfrentar deudas por más de USD 30.000 milones de dólares (USD 18.000 del swap, USD 4700 de las represas represas y los costos punitorios que alcanzan también al Belgrano Cargas estimados en poco menos de USD 10.000 millones).  Para dimensionar, el número equivale al doble de lo que dice necesitar Luis Toto Caputo para dolarizar toda la economía.

Si la tensión escala al cobro de las deudas se podría sumar la decisión de dejar de comprarle al país soja y carnes. De hecho, luego de los cruces, China decidió privilegiar al Brasil de Lula en la apertura de su mercado a los pollos.