El presidente Javier Milei volverá a abrir las puertas de la Casa Rosada al empresario inglés Maurice Ostro, un magnate vinculado al negocio de las piedras preciosas y a inversiones tecnológicas, con quien ya mantuvo otros encuentros desde su llegada al poder. La reunión está prevista para las 10 de la mañana y se produce en pleno impulso oficial al denominado “Super RIGI”, el nuevo esquema de beneficios para grandes capitales extranjeros.
Según trascendió, Ostro estaría interesado en desembarcar con inversiones vinculadas a centros digitales para el procesamiento de datos, aunque hasta el momento no hubo confirmación formal del Gobierno nacional. El empresario británico es conocido además por poseer el topacio azul más grande del mundo, una gema hallada por su familia en Minas Gerais, Brasil, y exhibida desde 2016 en una galería de minerales. El vínculo con el mandatario libertario ya había quedado expuesto en el registro oficial de obsequios, donde figuran unos gemelos y una pulsera confeccionados con esa piedra.
La visita del filántropo inglés vuelve a poner en escena el esquema de relaciones internacionales que construye Milei, marcado por el acercamiento a empresarios extranjeros y referentes del poder económico global. En Balcarce 50 interpretan que el nuevo régimen de incentivos busca acelerar la llegada de inversiones en sectores estratégicos, en especial vinculados a energía, minería y tecnología.
Más tarde, al mediodía, el mandatario encabezará otro encuentro sensible para la agenda económica: recibirá a representantes de la Cámara de Especialidades Medicinales (CEM), encabezados por su titular, Gastón Domingues Caetano. La entidad agrupa a laboratorios internacionales y mantiene una fuerte presión sobre el Congreso para avanzar con el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), una exigencia clave de Estados Unidos en las negociaciones comerciales con la Argentina.
El proyecto ya obtuvo dictamen favorable, pero el oficialismo todavía no definió cuándo buscará tratarlo en la Cámara de Diputados. El debate abrió fuertes cuestionamientos desde distintos sectores de la industria nacional y organizaciones vinculadas al acceso a medicamentos, que advierten sobre el impacto que podría tener en los precios y en la producción local de fármacos.