La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recortó sus perspectivas para la economía argentina al proyectar un crecimiento de apenas 2,8% para 2026, 1,6 puntos por debajo de su estimación anterior, y alertó que “la inflación se fortaleció desde mediados de 2025, alcanzando una tasa mensual de 2,6% en abril”, un escenario que, según señaló, ralentizó la recuperación de los salarios reales y moderó las expectativas sobre la actividad.
El informe también prevé una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,5% para 2027, aunque remarca que el desempeño económico dependerá en gran medida de la evolución de la demanda interna y de la capacidad de sostener inversiones privadas en un contexto internacional más incierto.
En materia inflacionaria, la OCDE estimó que el índice de precios cerrará 2026 en torno al 31%, por encima de previsiones previas, mientras que para 2027 proyectó una desaceleración hasta el 16%. Entre los factores que complican la baja de la inflación, el organismo destacó el impacto de los mayores precios internacionales de la energía.
Aun así, el reporte considera que la desinflación podría retomar impulso durante el segundo semestre gracias a una política monetaria restrictiva, la contención de la demanda y la continuidad de la disciplina fiscal. También señaló que las exportaciones de energía, minería y agro seguirán siendo uno de los principales motores de la actividad económica.
Otro de los puntos observados fue la situación de las reservas. Si bien valoró la acumulación de divisas por parte del Banco Central, la OCDE advirtió que las reservas netas continúan en terreno negativo y sostuvo que fortalecer esa posición será clave para avanzar hacia un esquema cambiario más flexible y resistente a eventuales shocks externos.
Finalmente, el organismo insistió en la necesidad de profundizar reformas estructurales orientadas a reducir subsidios considerados ineficientes, mejorar la eficiencia del sector público y reemplazar impuestos distorsivos por esquemas tributarios más amplios, al tiempo que advirtió que eventuales demoras en esos cambios podrían derivar en nuevos episodios de volatilidad cambiaria.