22.07.2026 / COLAPSO

"Lo de FlyBondi no tiene precedentes en el mundo": expertos advierten que la crisis de la compañía "no tiene salida"

Cancelaciones masivas, sueldos recortados, deudas con proveedores y un directorio indefinido: la low cost fundada durante la "revolución de los aviones" del macrismo atraviesa su peor momento. Política Argentina habló con Diego Dominelli, especialista en Servicio Aéreo, quien trazó un diagnóstico contundente sobre el futuro de la compañía.

por Abril Terenghi Goy





FlyBondi, la aerolínea low cost que en su momento formó parte de la promesa del macrismo de revolucionar el sistema aerocomercial argentino, terminó atravesando, apenas un año después de su cambio de mando, la peor crisis desde sus orígenes en 2016. A los recortes salariales de hasta un 30% para sus tripulantes se suman un plan de retiros que dejó afuera a unos 300 trabajadores, deudas millonarias con proveedores como Manuel Tienda León, exigencias de pago anticipado por parte de YPF y una seguidilla de cancelaciones que mantuvo a la empresa casi dos semanas sin volar.

El deterioro se profundizó a partir del recambio accionario que se produjo apenas un año y unos meses atrás, cuando el control mayoritario de la compañía pasó a manos de Leonardo Scaturicce, un empresario con un pasado ligado a tareas de inteligencia y cercano a Santiago Caputo, el asesor presidencial que opera desde las sombras de la SIDE; así como al entorno del presidente Donald Trump. 

Para profundizar sobre la crisis que atraviesa a la compañía, Política Argentina dialogó con Diego Dominelli, periodista especializado en Servicio Aéreo. "Lo que está haciendo Flybondi no tiene precedentes en el mundo", advirtió el entrevistado, quien se refirió a la low cost como una "estafa piramidal", citando a un ex trabajador con el que tomó contacto. 

Hay algo que todavía permanece en duda: el rol que juega Scaturicce en este escenario. Si bien, fue cauteloso al referirse al cargo que desempeña, Dominelli atribuyó a su desembarco el mérito de dilatar un tiempo más el estallido interno. "Si la compró o no la compró la compañía, eso no lo sabe nadie. Pero su ingreso, le dio aire a Flybondi para llegar a este momento".

Sin embargo, el periodista apuntó contra la gestión previa a la llegada de Scaturicce: "Flybondi siempre fue, desde el momento en que nació, una empresa que decidió tener gente del ámbito del gerenciamiento". En esa línea, completó: "Esa gente se tuvo que ir de los lugares donde gestionó prometiendo que iban a ser un éxito. Y después el éxito no se materializaba en los hechos".

Un historial de negligencia

Dichos antecedentes de promesas incumplidas da cuenta del nivel de improvisación con el que operó la compañía desde sus inicios: siguiendo el relato del entrevistado, el primer vuelo que FlyBondi programó con destino al aeropuerto de Palomar terminó desviado a Ezeiza por mal tiempo, en momentos en que buena parte de la industria aeronáutica ya advertía sobre las fuertes restricciones operativas de esa terminal. Aquel episodio, lejos de quedar en el olvido, se transformó en una referencia al interior del ámbito de la aviación: incluso la internacional Norwegian, antes de desembarcar en el país en 2018, puso como condición no operar en Palomar. "A Flybondi no le importó nada", recordó Dominelli. 

Esa desconfianza acumulada, sumada a las cancelaciones y a las deudas que la compañía todavía no logra saldar, es lo que para el especialista selló el destino de FlyBondi. Consultado sobre si la empresa podrá llegar de pie a fin de año, este intentó no lanzar ningún presagio concreto, pero fue contundente al decir que "Flybondi sigue mintiendo" y que "es muy difícil que pague lo que debe". 

Proyecciones

"Yo creo que no tiene salida, porque el usuario no le tiene confianza. Y tampoco es confiable en la industria", sentenció Dominelli, quien además profundizó: "La industria no confía porque hace años viene operando con competencias desleales. A Flybondi se le permitió todo. Tampoco hay confianza en los dueños de los aviones, ni en las agencias de viaje".

El producto de años de negligencia e inoperatividad es una compañía que acumula deudas con trabajadores a los que despidió sin causa o a los que nunca les liquidó el retiro voluntario que ella misma les ofreció, y cientos de causas judiciales iniciadas por pasajeros y organismos públicos de distintas provincias del país. Incluso, presiones por parte de YPF por pagos atrasados en la compra de combustible. Un escenario que, lejos de mostrar señales de reversión, pone en duda cada vez más la continuidad de sus funciones. 

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