Pocas semanas después de los despidos masivos que le ocasionaron un fuerte conflicto con los trabajadores,
el Gobierno nacional formalizó este lunes una profunda reestructuración de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Lo hizo a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, con el que redujo de 645 a 272 las unidades organizativas del organismo bajo el argumento de que su estructura funcional estaba "sobredimensionada".
La norma deroga las estructuras aprobadas en 2006 y 2023 y establece un nuevo esquema organizativo para el organismo descentralizado que depende de la Secretaría de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía. Según el diagnóstico oficial, la reorganización apunta a adecuar competencias y agilizar la gestión,
aunque implica un recorte cercano al 58% de la estructura vigente hasta ahora.
Cómo quedó la estructura de la CNEA
Con el nuevo organigrama, la CNEA pasará a funcionar con siete gerencias de área dedicadas a Energía Nuclear; Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos; Aplicaciones Nucleares a la Salud; Producción de Radioisótopos y Aplicaciones de la Radiación; Seguridad Nuclear y Ambiente; Articulación Institucional; y Administración y Gestión. Además, dependerán directamente de la Presidencia y la Vicepresidencia la Unidad de Auditoría Interna, la Gerencia de Asuntos Jurídicos y la Gerencia de Coordinación General.
El decreto también fija límites para la futura organización interna. Las gerencias de segundo nivel no podrán superar las 32, las subgerencias tendrán un máximo de 48, los departamentos quedarán reducidos a 168 y las divisiones pasarán de 283 a apenas siete. Asimismo, las autoridades del organismo contarán con un plazo de 60 días para presentar la estructura correspondiente a esos niveles inferiores.
Conflicto
La formalización del nuevo esquema se produjo después de los
despidos que alcanzaron a alrededor de 100 trabajadores de la CNEA a comienzos de este julio. En ese contexto, el vocero presidencial, Adrián Ravier, ya había anticipado que
la reorganización, oficializada este lunes, implicaba una reducción del 57,83% de la estructura del organismo.
Mientras tanto, continúan las discusiones sobre el rumbo del sector nuclear. En las últimas semanas, distintos exfuncionarios y trabajadores advirtieron sobre el impacto de los recortes presupuestarios, la paralización del proyecto CAREM y la reorganización del sistema, en paralelo con el anuncio oficial de una inversión privada de US$1.200 millones para desarrollar un reactor modular en el predio de Atucha utilizando tecnología creada por el Estado argentino.