
El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, elevó el tono de la disputa diplomática con la Argentina al cuestionar duramente las declaraciones de Javier Milei contra Lula da Silva. Según sostuvo, la postura del mandatario argentino perjudica a nuestro país en un momento sensible para el vínculo bilateral.
Durante un encuentro entre empresarios brasileños y surcoreanos realizado en San Pablo, el funcionario calificó el penoso episodio y afirmó: "Es lamentable que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país".
Alckmin también consideró que la participación de Milei en un acto político en Brasil representó una intromisión en la política interna. "Un presidente no debe involucrarse en la elección de otro país y, además de ser una intromisión en asuntos internos de Brasil, lo hace de manera grosera, absolutamente grosera", expresó.
El vicepresidente recordó además la importancia del vínculo económico entre ambas naciones y destacó que "Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil", al remarcar la relevancia estratégica de la relación comercial entre ambos países.
LOS AGRAVIOS DE MILEI SOBRE LULA
La tensión entre ambos gobiernos se profundizó el sábado, cuando Milei viajó a San Pablo para participar del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro. Durante su discurso, el mandatario argentino lanzó duras críticas contra Lula y también cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
En ese acto, Milei calificó al presidente brasileño de "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", mientras que al magistrado De Moraes lo llamó "basura calva". Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del gobierno de Brasil, que convocó al embajador argentino en Brasilia para expresar su malestar.
Pese al fuerte cruce político, ambos gobiernos mantuvieron un primer contacto diplomático en el Palacio de Itamaraty mediante una reunión entre el canciller brasileño, Mauro Vieira, y el embajador argentino Guillermo Daniel Raimondi, aunque el encuentro concluyó sin avances concretos para descomprimir la crisis.