04.08.2026 / POLÉMICA

La desregulación de Sturzenegger ya golpea al comercio: el conflicto portuario amenaza exportaciones y Vaca Muerta

La reforma impulsada por el Gobierno sobre el servicio de practicaje desató una paralización que mantiene bloqueada la actividad en los principales puertos del país. La medida ya afecta las exportaciones, la industria energética y genera preocupación por el impacto económico.





La desregulación del servicio de practicaje impulsada por el ministro Federico Sturzenegger provocó una fuerte reacción de los profesionales del sector, que decidieron de manera coordinada dejar de aceptar nuevos contratos tras la entrada en vigencia del Decreto 690/2026. La medida mantiene paralizada la operatoria portuaria desde Ushuaia hasta la Hidrovía Paraná-Paraguay y complica el comercio fluvial en uno de los principales corredores logísticos del país.

El nuevo esquema elimina restricciones vigentes desde 1991, habilita a capitanes extranjeros con experiencia a operar sin prácticos en determinados casos, amplía el tamaño de los buques alcanzados por la excepción, elimina los cupos para ejercer la actividad y permite que la Prefectura también pueda prestar el servicio. Al presentar la iniciativa, Sturzenegger sostuvo que "la Argentina necesita que sus ríos sean una autopista para el desarrollo, no un kiosco regulatorio".

La respuesta de los prácticos dejó al Gobierno con escasas herramientas de negociación. Como los profesionales no están encuadrados en un sindicato y trabajan de forma independiente, la administración nacional no puede dictar una conciliación obligatoria. Aunque la Prefectura intimó a los trabajadores a retomar las tareas al considerar que se trata de un servicio público, la actividad continúa prácticamente detenida.

Las consecuencias ya comenzaron a extenderse sobre otros sectores productivos. El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara), Gustavo Idígoras, advirtió que "cada demora de barco es un taxi que va cobrando entre 50 y 100 mil dólares por día" y alertó que "Argentina puede entrar en una lista de país sucio, un país inseguro a la hora de cumplir con sus contratos de exportación". A la vez, la paralización obligó a frenar la construcción de la terminal offshore del proyecto Vaca Muerta Oil Sur y la Cámara Argentina de Energía (CADE) advirtió que la interrupción de las operaciones portuarias podría comprometer el abastecimiento y el transporte de insumos.

El conflicto golpea con mayor intensidad a las terminales del Gran Rosario, San Lorenzo y Timbúes, por donde circula cerca del 80% de las exportaciones e importaciones argentinas. Con decenas de embarcaciones inmovilizadas y sin una salida negociada a la vista, la crisis portuaria empieza a proyectar un impacto económico que trasciende al sector marítimo y amenaza a toda la cadena productiva del país.