La Ley del Libro “no entró ni va a entrar” al Congreso. Así lo confirmó este miércoles el presidente Javier Milei en medio del reordenamiento legislativo por parte del oficialismo tras el fracaso en el Senado de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Previamente, la senadora Patricia Bullrich había anticipado que la decisión del bloque es “avanzar hacia medidas más estructurales”. En ese sentido, afirmó: “Farmacias y librerías no lo son”.
El anteproyecto que salió de las oficinas del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, preveía derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera que establece que un mismo título debe venderse al mismo precio en cualquier lugar de la Argentina, ya sea una gran cadena, una librería de barrio, un supermercado o una plataforma comercial. El precio no lo pone el Estado.
En un breve intercambio con Infobae, Milei señaló que no hay disidencias en el equipo: “La agenda legislativa se decide en la mesa política. La mesa política determina cuál es la mejor estrategia de implantación. Hay perfecta consonancia en el proceso decisorio”.
El argumento oficialista para defender la derogación se resumía en la siguiente ecuación: baja de precios de los libros, aumento de las ventas y mayor fomento de la competencia.
Esta iniciativa por parte de la gestión libertaria generó rechazo en todo el sector editorial y librero. Así lo expresaron de manera contundente, un grupo de
referentes del sector en diálogo con Política Argentina.
En el día de ayer, integrantes de la Cámara Argentina de Librerías Independientes estuvieron en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados para explicar el porqué de su rechazo a la embestida oficialista contra la normativa, que se sancionó en 2001.
Por el momento, entonces, no habrá cambios en la ley que protege la actividad librera, lo que puede leerse como una victoria por parte del sector y también de los propios lectores.