El dólar mayorista rebotó tras dos jornadas consecutivas de baja y se ubicó en torno a los $1.511, mientras el minorista abrió a $1.530 para la venta en el Banco Nación. En el mercado informal, el blue operó a $1.545, en una rueda marcada por una mayor presión sobre los tipos de cambio financieros.
El contado con liquidación se acercó a los $1.600 y el dólar MEP se ubicó en $1.536,02. En paralelo, la mayoría de los contratos de futuros operaron en alza, con un mercado que comenzó a anticipar una depreciación gradual del peso en los próximos meses.
El movimiento se produjo después de que la inflación de agosto se ubicara en 1,7%, un dato que impactará sobre la actualización del esquema de bandas cambiarias durante octubre. Con ese ajuste, el techo de la banda podría acercarse a los $1.952 hacia fines de ese mes, muy por encima de las cotizaciones actuales.
Al mismo tiempo, el Banco Central desaceleró sus compras de divisas. El viernes adquirió apenas 5 millones de dólares y el promedio móvil de cinco días cayó a 8 millones, mientras las reservas brutas cerraron en 50.469 millones de dólares.
Las estimaciones privadas anticipan que la presión cambiaria continuará durante el último tramo del año. El REM del Banco Central proyectó un dólar de $1.630 para diciembre, mientras que FocusEconomics ubicó el mayorista en $1.645,20 para fin de año, cifras que implican una nueva pérdida de valor del peso aunque todavía dentro del esquema oficial de bandas.