El presidente ruso, Vladimir Putin, aceptó en principio retomar en noviembre las negociaciones tripartitas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, mientras que su par ucraniano, Volodymyr Zelensky, abrió la puerta a un alto el fuego que congele las actuales líneas del frente. Las posiciones conocidas esta semana constituyen un acercamiento después de meses sin conversaciones directas entre las partes, aunque todavía persisten diferencias centrales sobre los territorios ocupados y las condiciones de una eventual paz.
La disposición de Moscú fue comunicada después de una reunión de casi tres horas entre Putin y el enviado especial estadounidense Steve Witkoff en San Petersburgo. Yuri Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, afirmó que Rusia está "en principio" preparada para reanudar las conversaciones tripartitas "alrededor del 10 de noviembre".
Las negociaciones entre representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos están interrumpidas desde febrero. Según Ushakov, una eventual nueva ronda tendría como uno de sus principales objetivos discutir "la creación de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania después del final del conflicto".
La sede todavía no fue confirmada, aunque Abu Dhabi aparece entre las posibilidades mencionadas por Moscú.
Zelensky acepta congelar las actuales líneas del frente
En paralelo, Zelensky dio una de sus señales más claras hasta ahora sobre las condiciones bajo las cuales Ucrania podría aceptar detener los combates.
Durante una entrevista con Fox News, el mandatario fue consultado sobre si aceptaría un acuerdo que congelara la guerra en las posiciones actuales y dejara bajo control ucraniano "el 75% o más" del territorio del país.
"Sí, ahora mismo tenemos que congelar", respondió Zelensky. "Creo que esta es una forma real de terminar esta guerra. Lo llamamos alto el fuego o 'dejar de matar', como lo llamó el presidente Trump".
El porcentaje mencionado, sin embargo, no fue planteado por Zelensky como una condición territorial sino que formó parte de la pregunta del periodista. La propuesta expresada por el presidente ucraniano consiste en detener los combates sobre la actual línea de contacto.
El mandatario sostuvo además que un cese de las hostilidades tendría que estar acompañado posteriormente por garantías de seguridad de Estados Unidos y los países europeos, destinadas a evitar una reanudación de la guerra.
La diferencia no es menor: congelar militarmente el frente no implica necesariamente que Ucrania reconozca jurídicamente como rusos los territorios ocupados por Moscú. La cuestión territorial continúa siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo definitivo.
Estados Unidos vuelve a ocupar el centro de la negociación
El nuevo movimiento diplomático estuvo precedido por una reunión de Witkoff con Zelensky y representantes europeos en Oslo. Después de esos encuentros, el enviado estadounidense viajó a San Petersburgo y transmitió a Putin las posiciones discutidas con Kyiv y sus aliados.
Ushakov afirmó que Witkoff presentó "nuevos enfoques" de Ucrania y Europa, aunque señaló que, desde la perspectiva del Kremlin, "no contenían mucho que fuera útil" para resolver el conflicto.
Pese a esa valoración, Moscú aceptó avanzar hacia una nueva reunión. Zelensky también respaldó la posibilidad de conversaciones trilaterales y sostuvo que Ucrania está preparada para participar de negociaciones sobre un alto el fuego, el fin de la guerra, la suspensión de ataques contra infraestructura energética y medidas humanitarias.
"Apoyamos cualquier propuesta para un alto el fuego, para terminar la guerra, para una tregua energética, así como iniciativas humanitarias", afirmó el presidente ucraniano.
Qué falta resolver para alcanzar un acuerdo
La apertura de ambas partes no significa que exista todavía un entendimiento sobre cómo terminar la guerra.
Putin planteó que las futuras conversaciones deberían producir garantías duraderas no solamente para Ucrania sino también para Rusia y formar parte de un esquema más amplio de seguridad europea. Moscú, además, mantiene sus reclamos territoriales sobre el este ucraniano.
Kyiv, por su parte, rechaza entregar formalmente el Donbas y sostiene que cualquier acuerdo debe impedir una nueva ofensiva rusa. La propuesta de Zelensky apunta, por ahora, a separar dos discusiones: detener primero los combates en las posiciones actuales y negociar después las condiciones políticas y de seguridad de una paz más duradera.
Ese esquema permitiría dejar para una etapa posterior uno de los problemas más difíciles de resolver: el estatus definitivo de los territorios ucranianos actualmente controlados por Rusia.
Si finalmente se concreta la reunión prevista para noviembre, será la primera reanudación de las conversaciones trilaterales desde febrero y pondrá nuevamente a Estados Unidos como mediador directo entre Moscú y Kyiv.