*Por @ayelenoliva, enviada especial en Brasilia.
Comenzó el último tramo del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff con una lista de más de sesenta oradores que esperan poder emitir durante el día de hoy su palabra. Pero ayer, como antesala de la votación que tendrá lugar mañana, Dilma hizo frente a la mayoría opositora en la Cámara Alta, en una defensa que terminó minutos antes de la medianoche.
Puertas afuera del Congreso, mientras en el centro de la ciudad de San Pablo la Policía Militar reprimía a unos centenares de manifestantes agrupados contra el proceso de impeachment, en la ciudad de Brasilia, sobre la explanada de los Ministerios, unas dos mil personas acompañaron pacíficamente el cierre de la defensa de Dilma en el Senado.
La mayoría de los manifestantes llegó con la esperanza de escuchar al ex presidente Lula da Silva que, según la información que circuló horas antes, esperaban que se haga presente en el acto. Aunque el ex presidente finalmente no asistió, eso no fue motivo para levantar la concentración.
Entre las banderas rojas, Marcia Pinto, de 72 años, pianista y profesora de cultura popular, habló con Política Argentina.
“Estoy acá porque lo que está pasando adentro del Senado es un festival de ignorancia, un falta absoluta de cultura política, es una tragedia”. Marcia, contemporánea de la presidenta Rousseff, militante del PCdB en su juventud, se acercó ayer a respaldar a la presidenta en familia y aclara aunque no votó al PT en las últimas elecciones
“lo que está en juego en este momento es la democracia”.
Sin embargo, el protagonismo fue para los más jóvenes. Ana Castro, de 18 años, estudiante de Artes Plásticas, también se acerco a la explanada con su familia y dijo que al escuchar la defensa de la presidenta encontró
“una mujer firme, con discurso muy fuerte, que dejó en evidencia una vez más el coraje de Dilma”.
Un camión gigante, con parlantes a cada lado, reproducía en directo el discurso de Dilma que se daba a tan sólo metros, en el interior del Congreso. Sobre la avenida del Eje Monumental, la manifestación se dio en un clima festivo a pesar de las causas que la motivaban.
Gustavo Menrique, estudiante de Historia, con la remera de la Unión de Jóvenes Socialistas (UJS), rama juvenil de PCdB, aseguró que
“estamos viviendo un momento donde nuestra democracia está siendo amenazada, venimos acá porque queremos demostrar que la gente está en las calles”.
En la capital brasilera, el respaldo a Dilma parece estar dado por ciudadanos que, la hayan votado o no, se acercan en familia para denunciar una posible fractura del sistema democrático. Llegan sueltos, la mayoría sin participación orgánica en un partido o espacio político, panorama que abre un arco de preguntas sobre el rol actual del PT y la capacidad de movilización de las organizaciones sindicales como la CUT.
Algunos hablan del desgaste que generó más de un año de crisis política, otros mencionan las cuentas ajustadas en los partidos que dificultan el despliegue político, también se escucha hablar de la pérdida de contacto con las bases durante el último gobierno de Dilma. Lo cierto, es que estos días dejan la evidencia de que la crisis política está no sólo en el Congreso, sino también puertas adentro.