En un movimiento que busca reposicionarlo en la escena internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su gobierno firmará “esta noche” un acuerdo con Irán en Islamabad. La declaración, difundida por medios estadounidenses, se produce en medio de negociaciones que vienen arrastrándose desde hace meses y que aún generan incertidumbre.
Según trascendió, la delegación norteamericana encabezada por el vicepresidente JD Vance se dirige a la capital pakistaní para participar de una nueva ronda de conversaciones. El propio Trump confirmó que el equipo ya está en viaje, en lo que sería la instancia final de un proceso diplomático cargado de tensiones.
Del lado iraní, el canciller Seyed Abbas Araghchi mantuvo contactos con su par de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, para analizar la situación regional y los términos de un eventual alto el fuego con Washington. Las gestiones reflejan que, más allá del anuncio rimbombante, los detalles del entendimiento siguen en discusión.
El posible acuerdo aparece como un intento de la Casa Blanca por mostrar resultados concretos en política exterior, en un contexto internacional atravesado por conflictos y reacomodamientos geopolíticos. Sin embargo, hasta el momento no se difundieron precisiones sobre los compromisos que asumirían ambas partes ni sobre la duración del eventual pacto.
Con un tono enfático, Trump busca instalar la idea de un logro inminente, aunque la historia reciente de las relaciones entre Washington y Teherán obliga a mantener cautela. La expectativa ahora está puesta en Islamabad, donde en las próximas horas podría concretarse —o no— un anuncio que el mandatario ya da por hecho.
El presidente de Estados Unidos asegura que la firma se concretará “en cuestión de horas” en Pakistán, mientras crecen las dudas sobre el alcance real del entendimiento.
En un movimiento que busca reposicionarlo en la escena internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su gobierno firmará “esta noche” un acuerdo con Irán en Islamabad. La declaración, difundida por medios estadounidenses, se produce en medio de negociaciones que vienen arrastrándose desde hace meses y que aún generan incertidumbre.
Según trascendió, la delegación norteamericana encabezada por el vicepresidente JD Vance se dirige a la capital pakistaní para participar de una nueva ronda de conversaciones. El propio Trump confirmó que el equipo ya está en viaje, en lo que sería la instancia final de un proceso diplomático cargado de tensiones.
Del lado iraní, el canciller Seyed Abbas Araghchi mantuvo contactos con su par de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, para analizar la situación regional y los términos de un eventual alto el fuego con Washington. Las gestiones reflejan que, más allá del anuncio rimbombante, los detalles del entendimiento siguen en discusión.
El posible acuerdo aparece como un intento de la Casa Blanca por mostrar resultados concretos en política exterior, en un contexto internacional atravesado por conflictos y reacomodamientos geopolíticos. Sin embargo, hasta el momento no se difundieron precisiones sobre los compromisos que asumirían ambas partes ni sobre la duración del eventual pacto.
Con un tono enfático, Trump busca instalar la idea de un logro inminente, aunque la historia reciente de las relaciones entre Washington y Teherán obliga a mantener cautela. La expectativa ahora está puesta en Islamabad, donde en las próximas horas podría concretarse —o no— un anuncio que el mandatario ya da por hecho.