La encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés dio cuenta de que el desgaste ante el programa de
Javier Milei persiste. Y es que la desaprobación a su figura trepó al 61%, mientras que su aprobación cayó al 35%, en un escenario donde la
preocupación por la pérdida de puestos de trabajo se consolidó como el principal problema para los argentinos y donde la mayoría de los consultados considera que tanto el país como su situación personal están peor que hace un año.
El relevamiento, realizado entre el 3 y el 5 de junio, ubicó a la falta de empleo al frente del ranking de preocupaciones con el 40% de las menciones, tres puntos por encima de la medición anterior. Detrás quedaron la corrupción (34%) y los bajos salarios (33%), mientras que la pobreza fue señalada por el 27% de los encuestados.
La percepción económica también mostró señales negativas para el Gobierno. Un 58% sostuvo que el país está peor que hace doce meses y un 57% afirmó que su situación personal se deterioró durante ese período. Además, el 43% consideró que la situación nacional empeorará durante el próximo año, frente a un 28% que espera una mejora.
El estudio también indagó sobre las emociones que genera la figura presidencial. Entre quienes desaprueban la gestión aparecieron con frecuencia sentimientos como rechazo, bronca, vergüenza, decepción y enojo. Del otro lado, quienes respaldan a Milei mencionaron principalmente esperanza y confianza, aunque también expresaron incertidumbre respecto del futuro.
En el plano de la imagen pública, Patricia Bullrich volvió a liderar el ranking de dirigentes con una valoración positiva del 38%, seguida por Milei con 33%. Más atrás se ubicaron Cristina Kirchner (32%), Axel Kicillof (31%), Victoria Villarruel (31%) y Myriam Bregman (30%), todos dentro de márgenes relativamente estrechos.
Los datos también mostraron un escenario electoral competitivo. El peronismo apareció al frente en intención de voto con el 25%, apenas por encima de La Libertad Avanza, que registró 24%. Sin embargo, el elevado nivel de indecisos (21%) y quienes prefirieron no responder (6%) sugiere que todavía no hay una traducción automática del deterioro de la imagen oficialista en una ventaja consolidada para la oposición.