Según trascendió desde LPO, desde distintos sectores del Gobierno, el Presidente enfrenta una fuerte ofensiva interna para resolver la situación de Adorni, cuya continuidad quedó comprometida tras el avance de la oposición en el Congreso. En la Casa Rosada admiten que la amenaza de una interpelación y eventual remoción en el Senado aceleró las discusiones sobre una salida negociada, mientras varios funcionarios comenzaron a tomar distancia y evitaron respaldarlo públicamente.
En ese contexto, también ganaron terreno las alternativas para alejar a Adorni del centro de la escena política. Entre las opciones que se analizan figura un destino diplomático, posiblemente en un consulado, una salida que permitiría descomprimir la crisis sin exponer al Gobierno a una derrota parlamentaria. Entre los nombres que circularon aparecen destinos como Miami o Barcelona, aunque en Cancillería reconocen que cualquier desembarco podría generar resistencias por el perfil político del actual jefe de Gabinete.
Mientras tanto, Pablo Quirno emerge como uno de los dirigentes mejor posicionados para ocupar el cargo. El actual canciller fortaleció en las últimas semanas su vínculo con Karina Milei y, según distintas versiones que circulan dentro del oficialismo, aspira desde hace tiempo a desembarcar en la Jefatura de Gabinete. Su nombre comenzó a sonar con más fuerza luego de que otros dirigentes cercanos al Presidente descartaran asumir una responsabilidad atravesada por la crisis política.
La situación expone uno de los momentos de mayor tensión interna para el Gobierno desde su llegada al poder. Con la agenda pública dominada por el caso Adorni y las dificultades para avanzar con iniciativas en el Congreso, en distintos despachos oficiales reconocen que el conflicto ya condiciona el funcionamiento del Ejecutivo. Aunque Milei busca mostrar normalidad y mantiene gestos de respaldo hacia su funcionario, dentro del oficialismo crece la sensación de que la definición sobre su futuro podría llegar en cuestión de días.