25.07.2026 / ENERGÍA

Estrecho de Ormuz: los países del Golfo aceleran rutas para evitar el paso clave del petróleo

La guerra entre Estados Unidos e Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz aceleraron millonarios proyectos de infraestructura para reducir la dependencia del principal corredor energético del mundo. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak impulsan nuevos oleoductos y puertos alternativos mientras el precio del petróleo vuelve a superar los 100 dólares por barril.



La prolongada tensión en el estrecho de Ormuz está provocando un cambio estratégico en la industria energética mundial. Los principales productores de petróleo del Golfo Pérsico comenzaron a acelerar inversiones multimillonarias para reducir su dependencia del estrecho, por donde antes del conflicto transitaba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.

El recrudecimiento de la guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de ese corredor marítimo, considerado uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta. La incertidumbre impulsó el precio del Brent nuevamente por encima de los 100 dólares por barril y obligó a gobiernos y compañías petroleras a replantear sus cadenas logísticas.

¿Por qué el estrecho de Ormuz es tan importante?

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye la principal vía de salida para el petróleo producido por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Catar e Irán.

Antes del actual conflicto, alrededor de 15 millones de barriles diarios atravesaban ese paso marítimo. Cualquier interrupción afecta de inmediato el suministro mundial y repercute sobre los precios internacionales de la energía.

Los proyectos para esquivar Ormuz

La respuesta de los países productores consiste en diversificar las rutas de exportación.

Arabia Saudita ya utiliza desde hace décadas su oleoducto Este-Oeste, construido durante la guerra entre Irán e Irak en los años ochenta, que transporta crudo desde el este del país hasta el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo.

Por su parte, Emiratos Árabes Unidos acelera la ampliación de su infraestructura hacia Fujairah, en el golfo de Omán, con una inversión cercana a los 3.000 millones de dólares destinada a incrementar la capacidad de exportación sin necesidad de atravesar Ormuz.

Irak también busca reducir su dependencia del estrecho. Entre los proyectos en estudio figuran la reactivación del histórico oleoducto hacia el puerto sirio de Baniyas y una nueva conexión con el puerto jordano de Aqaba, sobre el mar Rojo, iniciativas respaldadas por acuerdos firmados recientemente con empresas estadounidenses.

Según estimaciones de Goldman Sachs citadas por CBS, los proyectos actualmente en marcha permitirían desviar unos 7,3 millones de barriles diarios hacia finales de 2028, lo que equivaldría a cerca del 60% de las exportaciones de petróleo del Golfo previas al conflicto.

Las alternativas también enfrentan riesgos

Sin embargo, abandonar Ormuz no elimina todos los problemas.

El mar Rojo, principal alternativa para Arabia Saudita, también atraviesa un período de alta inestabilidad. Los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron recientemente ataques contra buques petroleros saudíes, lo que volvió a poner en duda la seguridad del corredor que conecta con el canal de Suez.

Además, algunos de los nuevos recorridos implican trayectos más largos y costosos, mientras que infraestructuras como el canal de Suez no pueden recibir a los petroleros de mayor tamaño, lo que reduce parte de la eficiencia logística.

Un cambio estratégico de largo plazo

Para analistas del mercado energético, la actual crisis modificó definitivamente la visión de los productores del Golfo.

La prioridad ya no es únicamente responder a una emergencia coyuntural, sino construir una red de exportación menos vulnerable a conflictos militares o bloqueos marítimos. Según especialistas de la consultora Kpler, depender casi exclusivamente del estrecho de Ormuz "ya no es una estrategia prudente a largo plazo".

Mientras tanto, la incertidumbre continúa impactando sobre el mercado. Entidades como Barclays advirtieron que, si las dificultades en Ormuz se prolongan durante varios meses, el precio internacional del petróleo podría seguir escalando e incluso alcanzar niveles cercanos a los 150 dólares por barril en escenarios extremos.


¿Qué es el estrecho de Ormuz?
Es un paso marítimo ubicado entre Irán y Omán que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

¿Por qué los países del Golfo buscan rutas alternativas?
Porque la guerra y la tensión militar demostraron que una interrupción en Ormuz puede afectar gravemente las exportaciones de petróleo y disparar los precios internacionales.

¿Qué países impulsan nuevos proyectos?
Principalmente Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak, que buscan ampliar oleoductos y desarrollar nuevos puertos para exportar crudo sin depender del estrecho.
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