28.07.2026 / POLÉMICA

ARSA queda en el centro de una disputa millonaria: quiénes buscan quedarse con las plantas y las marcas de la ex SanCor

A ocho meses de la quiebra, la empresa volvió a despertar el interés de distintos grupos empresarios. Vicentin ofreció u$s2,5 millones por la totalidad de los activos y propuso reactivar las plantas, mientras Elcor, un grupo de empresarios cordobeses, Vacalin y Tregar analizan operaciones por partes.




La quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la compañía que nació en 2016 tras la compra por parte de Vicentin del negocio de yogures y postres de SanCor, ingresó en una nueva etapa. Ocho meses después de la decisión judicial, el expediente dejó atrás las expresiones de interés y comenzó a acumular ofertas concretas por las plantas industriales, las marcas y otros activos de la empresa.

La propuesta más ambiciosa es la de Vicentin, que puso sobre la mesa u$s2,5 millones por la totalidad de los activos de ARSA. La oferta contempla las plantas de Arenaza, en Buenos Aires, y Monte Cristo, en Córdoba, además de las marcas comerciales, maquinarias, instalaciones y el resto del patrimonio incluido en el inventario de la quiebra. La compañía también solicitó autorización para explotar transitoriamente los activos mientras continúa el proceso judicial.

El objetivo planteado por Vicentin es evitar que las plantas sigan perdiendo valor por permanecer paralizadas. Para eso propuso alternativas como producción a fasón, alquiler de capacidad industrial o licencias de marcas. La oferta fue presentada como firme, irrevocable y sin condicionamientos, en contraste con otras propuestas que todavía dependen de inspecciones técnicas y evaluaciones de los activos.

En paralelo, otros grupos empresarios apuntaron a quedarse con activos específicos. Elcor, fabricante de Tonadita, ofreció u$s1 millón por la planta de Arenaza y otros u$s450.000 por el paquete de marcas que incluye Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita. Un grupo integrado por seis empresarios cordobeses, en tanto, presentó una oferta de u$s1,5 millones por la planta de Monte Cristo y pidió derecho de preferencia para igualar eventuales propuestas superiores.

La pelea todavía puede sumar nuevos jugadores. Vacalin pidió autorización para inspeccionar las dos plantas antes de definir una eventual oferta y Tregar inició gestiones para evaluar parte de los activos. El expediente deberá determinar ahora si ARSA se vende como una unidad productiva o si se avanza con una liquidación por partes. En el medio queda el futuro de dos plantas industriales y una cartera de marcas que alguna vez formó parte de uno de los negocios más importantes del sector lácteo argentino.