El Gobierno ratificó la continuidad de su plan económico y señaló que la motosierra seguirá siendo un eje de gestión que se mantendrá rumbo a 2027.
En una conferencia de prensa en la que las preguntas estuvieron atravesadas por el impacto social de la crisis y por la viabilidad política del programa oficial, el vocero Adrián Ravier respondió ante la consulta sobre si el Gobierno mantendrá el mismo esquema de recorte del gasto durante todo el mandato. Su definición fue tajante: “La motosierra es un símbolo de este gobierno”.
El portavoz no sólo defendió la continuidad del ajuste, sino que además lo presentó como la causa de una serie de indicadores que describió como favorables. En este marco, afirmó que la gestión logró “equilibrar las cuentas públicas” frente al “déficit fiscal heredado” y añadió que el Gobierno está en “récord de producción, en récord de exportaciones y en récord de consumo”, datos que utilizó para rechazar los cuestionamientos de la prensa al modelo.
La respuesta llegó después de dos preguntas que pusieron el foco en la distancia entre los datos oficiales y la experiencia cotidiana de amplios sectores. En ese intercambio, también apareció una definición política sobre cómo imagina el oficialismo su llegada a las próximas presidenciales: “Nos vemos reelectos en primera vuelta”.
La motosierra “no se apaga nunca”
En la rueda de prensa, una de las preguntas dejó planteada la inquietud sobre el horizonte económico del Gobierno más allá del calendario electoral. La consulta apuntó a si el ajuste será permanente y a si la sociedad llegará o no a 2027 “con la soga al cuello”.
El vocero encuadró la política de recorte como una marca de identidad del oficialismo y agregó que el presidente Milei “ha sido enfático” en esa materia y formuló la definición más directa de toda la conferencia: “La motosierra no se apaga nunca. Mientras el presidente sea Javier Milei, la motosierra va a continuar”. En su explicación, el funcionario agregó que lo que se busca es “achicar el tamaño del Estado” para que “los privados puedan disponer de más dinero”.
En su defensa del rumbo económico, Ravier enumeró resultados que, según dijo, fueron posibles a partir del recorte del gasto: señaló que la inflación anual bajó “de más del doscientos por ciento al 30% anual actual” y afirmó que esa tendencia “seguirá en descenso”.
La otra parte de su argumentación estuvo centrada en los indicadores sociales. “Ya hemos reducido la pobreza a la mitad de más del 50% al 30%, más o menos en este momento, 28%”, dijo. También sostuvo que la indigencia cayó “de más del 18% al 6%”.
El vocero incluyó además otros efectos que atribuyó a la política oficial: la compra de equipamiento para hospitales públicos, la recuperación del orden público y la corrección de situaciones de “sobreempleo público en muchas áreas”.
La explicación de Ravier sumó un elemento de política internacional: dijo que el caso argentino resulta “interesante incluso para el Fondo Monetario Internacional”, al sostener que durante mucho tiempo el organismo recomendó a otros países equilibrar sus cuentas mediante suba de impuestos y no con baja del gasto. Según su planteo, el gobierno de Milei introdujo una variante que “el mundo mira con atención”.
La última definición del portavoz trasladó la discusión del terreno estrictamente económico al político. Cuando le preguntaron “cómo van a llegar al 2027” si continúan el aumento de tarifas y la liberación de precios, el vocero no desarrolló un paquete de acciones ni anunció medidas de contención.
Su contestación fue breve y orientada al resultado electoral que imagina el oficialismo: “Si la pregunta es cómo llegamos a octubre del veintisiete, nos imaginamos reelectos en primera vuelta”.