14.08.2026 / ESTADOS UNIDOS · IRÁN

Trump fue sacado en secreto del Air Force One ante una amenaza atribuida a Irán

Donald Trump fue trasladado en secreto desde el Air Force One hacia otro avión militar durante su salida de Turquía en julio, después de que Estados Unidos recibiera información sobre un posible plan iraní para asesinarlo. El operativo incluyó un camión de catering y dejó a funcionarios y periodistas en el avión utilizado como señuelo.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue retirado en secreto del Air Force One y trasladado hacia otro avión militar durante su salida de Turquía en julio, luego de que sus servicios de seguridad recibieran información sobre una posible amenaza iraní contra su vida. La operación ocurrió durante el regreso del mandatario de la cumbre de la OTAN realizada en Ankara y fue mantenida en secreto incluso para parte de su propia comitiva.

Según revelaron medios estadounidenses, Trump abordó públicamente el avión presidencial, pero luego fue retirado sin ser visto y trasladado mediante un vehículo utilizado para el catering del aeropuerto hasta un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense, una aeronave considerablemente más pequeña.

Mientras Trump abandonaba Turquía en el segundo avión, periodistas, miembros de su equipo y altos funcionarios continuaron a bordo de la aeronave que originalmente debía transportarlo. Entre ellos estaban el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

El propio Trump confirmó posteriormente que el cambio de aeronave se produjo por indicación del Servicio Secreto. La dimensión del operativo reveló hasta qué punto Washington está tomando en serio las amenazas contra el mandatario en medio de la guerra con Irán.

La amenaza iraní contra Trump

El episodio ocurrió meses después de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciados en febrero, en los que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, junto con otros altos funcionarios del régimen.

Sin embargo, las amenazas contra Trump son anteriores a la actual guerra. Desde hace años, funcionarios estadounidenses sostienen que Teherán busca vengar la muerte de Qassem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, asesinado por Estados Unidos en un ataque ordenado por Trump en Bagdad en enero de 2020.

En 2024, fiscales federales estadounidenses acusaron a un ciudadano iraní de haber recibido instrucciones de funcionarios de su país para organizar el asesinato de Trump. Otros integrantes de su primera administración, como el exsecretario de Estado Mike Pompeo y el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton, también fueron señalados como posibles objetivos.

Colin P. Clarke, director ejecutivo del Soufan Center, sostuvo que incluso un eventual acuerdo que pusiera fin a la actual guerra no necesariamente terminaría con la amenaza contra Trump. A su juicio, la voluntad iraní de vengar la muerte de Soleimani podría mantenerse durante años.

Las dudas de la inteligencia estadounidense

Sin embargo, la información que desencadenó el operativo en Turquía no fue corroborada de manera independiente por los servicios de inteligencia estadounidenses.

Reuters informó que las advertencias procedían de inteligencia israelí y que la CIA las evaluó con un nivel de confianza bajo. Los servicios de inteligencia turcos tampoco encontraron evidencias que permitieran confirmar la existencia del supuesto plan durante la visita de Trump a Ankara.

La diferencia entre esa evaluación y las extraordinarias medidas adoptadas muestra que Washington decidió aplicar el máximo nivel de precaución ante la posibilidad de un ataque contra el presidente, aun cuando no existiera certeza sobre la información recibida.

Hasta el momento, además, las autoridades estadounidenses no han informado sobre ningún atentado concretado dentro de Estados Unidos que haya sido directamente atribuido a los servicios de inteligencia iraníes durante la actual guerra.

Una disputa que comenzó antes de la guerra

Especialistas citados por The Guardian advirtieron que la capacidad iraní para realizar operaciones en el exterior pudo haberse reducido como consecuencia de los ataques contra integrantes y estructuras de sus organismos de inteligencia y de la Guardia Revolucionaria.

Eso no significa, sin embargo, que haya desaparecido la intención de responder contra Estados Unidos. Bruce Hoffman, especialista en terrorismo del Council on Foreign Relations, señaló que la búsqueda de represalias ocupa un lugar central en la estrategia iraní y recordó que Teherán ha demostrado históricamente capacidad para esperar durante largos períodos antes de ejecutar operaciones en el exterior.

El especialista también mencionó como antecedentes los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994, ataques que la Justicia argentina atribuyó a funcionarios iraníes y miembros de Hezbollah.

La preocupación en Washington es que esa lógica pueda sobrevivir incluso a un eventual acuerdo para poner fin a la guerra. En ese escenario, la amenaza contra Trump se convertiría en un problema de seguridad de largo plazo y en otro elemento dentro de las negociaciones entre Washington y Teherán.