El gobierno de Donald Trump profundizará su acercamiento a la administración de Javier Milei con el envío de dos altos funcionarios del Departamento de Estado a la Argentina. Christopher Landau, subsecretario de Estado y segundo de Marco Rubio, llegará a Buenos Aires el próximo 21 de octubre acompañado por Juan Pablo Segura, responsable de los asuntos del Hemisferio Occidental. La visita buscará avanzar en acuerdos bilaterales y preparar el desembarco del vicepresidente estadounidense, JD Vance, previsto para noviembre.
Uno de los ejes centrales de las conversaciones será la cooperación en materia de seguridad y el intercambio de información para combatir el crimen organizado en América Latina. Landau, encargado de supervisar la implementación de las políticas exteriores de la Casa Blanca, encabezará la delegación estadounidense en una nueva instancia de acercamiento entre ambos gobiernos. Por su parte, Segura asumió en agosto como responsable de las relaciones con América Latina, el Caribe y Canadá.
Otro de los puntos de la agenda será el pedido argentino para incorporarse al Programa de Exención de Visa, conocido como Visa Waiver, que permitiría a los ciudadanos viajar a Estados Unidos por turismo o negocios sin tramitar una visa tradicional, siempre que cumplan los requisitos establecidos. La iniciativa todavía se encuentra en negociación y requiere la aprobación de las autoridades estadounidenses, por lo que la visita no garantiza su implementación inmediata.
El viaje también funcionará como antesala del encuentro entre Milei y JD Vance en la Casa Rosada. El vicepresidente estadounidense llegará en noviembre como parte de una gira regional impulsada desde Washington, aunque todavía no trascendió la fecha exacta de su visita. Además de la cooperación en seguridad, ambos gobiernos mantienen conversaciones sobre comercio, financiamiento, energía, minerales críticos, tecnología e inversiones estratégicas.
La llegada de los funcionarios estadounidenses se producirá, además, pocos días antes de la segunda vuelta presidencial de Brasil, en un escenario regional atravesado por las disputas políticas y económicas entre las principales potencias. En ese contexto, la Argentina busca consolidarse como uno de los principales aliados de Trump en América Latina, mientras la administración libertaria profundiza su alineamiento diplomático con Washington y avanza en una agenda bilateral que incluye asuntos económicos, comerciales y de seguridad.