12.07.2009 - 22:07 /

Torcuarto Di Tella: "A esta altura digo cualquier cosa y no me importa ser malinterpretado"


La lógica periodística suponiendo que existiera lógica en el periodismo y por el capricho de nombrar a una forma de proceder- indicaría que el que llama para confirmar asistencia siempre es el entrevistador –el primer interesado, hostigador, a veces molesto- y no el entrevistado aceptante amable o resignado. Entonces un número desconocido en el celular, y es el mismísimo Torcuato Di Tella -ingeniero industrial y licenciado en Sociología- el que llama. Claro, sí, voy en camino, respondo, y el Mitsubishi Lancer blanco acelera por la avenida Pueyrredón.

Di Tella baja de un taxi y arrastra por el asfalto de la calle Miniones una valija con rueditas. Una vez en la oficina del primer piso en la Universidad que lleva el nombre de su padre -por ende, el suyo-, nos enteraríamos de que esa valija tenía libros que Torcuato acomoda con prolijidad en una vitrina con más volúmenes. Hay en él un aire borgeano: el pelo blanco, los libros y un nivel de ironía -que marcó su labor política como secretario de Cultura en el gobierno de Néstor Kirchner- no apto para irritables ni gente con poco sentido del humor.

Desde su despacho y frente al equipo de PolíticArgentina, Di Tella hablará de la situación política en el mundo, del sistema partidario en América Latina y en Argentina, del futuro de nuestro país, de la cultura, de la televisión, y no se privará de contar alguna de sus tantas pequeñas anécdotas sobre las instituciones.

"La democracia no sirve para hacer grandes transformaciones sociales", dispara un Di Tella serio y agrega: "de a poco se pueden ir modificando las cosas, pero los cambios radicales sólo pueden ir por la violencia. Con cambio radical me refiero, por ejemplo, a la abolición de la propiedad privada. Ahora, el resultado, por lo general, ha sido malo". Lo dice un hombre que se define como "marxista de extrema derecha: muy cercano al centro pero un milimetrito corrido a la izquierda".

Y en estos tiempos en que a uno lo miran raro si no duda en identificarse con una ideología política -casi tan raro como decir que no pertenece a ningún equipo de fútbol-, Di Tella no tiene problema en reconocer su apoyo al matrimonio presidencial. Aunque también tiene sus críticas:

El gobierno manejó muy pero muy mal el conflicto con el campo: era exagerado el incremento de las retenciones, pero además lo hizo demasiado de golpe, sin mucha difusión previa, entonces la gente se sintió mal, y allí se vió la reacción del campo. Ahora, ¿quién es el campo? sigue existiendo un grupo de grandes propietarios, pero también estaban los famosos pooles de siembra que son como grandes empresas, y además estaba la clase media rural, que evidentemente participó en eso, y que tiene líderes un poco delirantes como Alfredo De Angeli, que pertenece al Partido Comunista Revolucionario -a pesar de que cuando se pregunte por él a gente del Partido sólo digan que "no es parte pero está muy cerca" de ellos, osea que es... La clase media en su mayoría y en todos los países del mundo tiende a votar por la derecha, pero esos sectores conservadores no se basan en el voto de la oligarquía o de la gente con dinero: el voto de la derecha se basa en el 90% de la gente de guita, el 70% de la clase media, rural o urbana, y quizás un 20% de la clase popular, gente pobre pero reaccionaria.

Pese a ser un hombre de izquierda, usted siempre ha destacado la necesidad de que se consolide una derecha en nuestro país.

Es difícil que eso suceda pero se irá dando, porque si existe en todos los países desarrollados, debería existir aquí. Estimo que la derecha seguirá dividida en Argentina. Cuando hablo de la derecha, me refiero a una posición política que se identifica con la manera de ser del empresariado grande y mediano, y con su forma de pensar, de actuar y con sus intereses. A su vez, en la derecha hay dos núcleos: el primero es el más ideológico y liberal, formado por Mauricio Macri, Lopez Murphy y lo que queda del cavalismo. Ese es el grupo más "La Nación" -con perdón de la palabra-, en cuanto a la ideología (del diario). la otra derecha es, en cierta medida, la más nacional y popular, formada por peronistas o ex-peronistas como los del Movimiento Popular Neuquino, y los que van por ese camino son los Rodriguez Saa; muchos dirigentes individuales, están bastante caotizados, y yo creo que van a terminar juntándose con Duhalde para formar la otra derecha. Ellos tienen alguna gente que se ha desprestigiado un poco, como Jorge Sobisch, pero tampoco es tan terrible porque el hecho de que se les haya escapado un tiro y que haya muerto un manifestante, para la gente de derecha no es malo, es bueno: quiere decir que los tipos tienen realmente efectividad. Dentro del otro sector, Macri es el más capaz: los demás son como restos, Macri es la cosa nueva. Tiene la contra de ser porteño, y un poco cheto, pero eso no es tan terrible. Y ser porteño tampoco es tan terrible.

Siendo secretario de Cultura, usted recibió a Mauricio Macri. ¿Qué hubo de cierto en esos rumores de que trabajarían juntos?
Ellos estaban haciendo la campaña para jefe de Gobierno -aquella elección que Macri perdió- y los recibí porque dijeron que sería interesante conversar. Eso sorprendió a algunos de mis colaboradores. Entonces se montó un gran operativo: Macri vino con sus cámaras pero le dije que no entrara con ellas, y algunos tipos se enojaron. Bastante antes de eso, en 2001, una amiga mía que lo asesoraba a él y a Francisco de Narváez, me preguntó si no quería tener alguna charla con ellos, como “entrenamiento sociológico”. Entonces expliqué que no coincidía ideológicamente con él, pero si quería, podía hacerlo como cosa técnica, y la verdad es que me pagaron bastante bien durante esos cuatro meses, hasta diciembre. Ellos estaban con la teoría de que el país se incendiaba, y tenían bastante razón. No les daba clases de sociología, simplemente conversábamos sobre cómo se pueden interpretar las cosas y yo les decía "miren que ustedes tienen como destino ser una cosa de derecha, que es algo que se necesita en el país", y a ellos no les gustaba eso porque ellos son de centro. No es un insulto, es una descripción, que además, considero necesaria.

Aparte de ser un claro referente de la cultura, Di Tella es recordado por sus frases y sus predicciones políticas. En algunas estuvo bastante acertado, en otras, no tanto: en 2001, pifiaría con que Domingo Cavallo sería presidente en las próximas elecciones, pero parece haber estado en lo correcto al destacar que se formaría una coalición de centro derecha exitosa. Para el año que viene, el sociólogo adelanta:
Creo que el gobierno perderá la mayoría en la Cámara de Diputados: no tendrán tropa propia, y ahí habrá lío. El problema es que en el Congreso, durante la votación por las retenciones, no se dió un empate: el oficialismo perdió, tuvo que aliarse con Ramón Saadi. Fue muy bueno que ganara Néstor Kirchner y considero que hizo una notable gestión, y lo mismo su señora esposa, lo que pasa es que ahora están muy desorbitados, y entiendo que si pierden la mayoría en Diputados se van a desorbitar aún más.

Pingüinos, leones y zorros: el circo según Di Tella
El 24 de noviembre de 2004, en los diarios amanecía la renuncia de Torcuato Di Tella al cargo de secretario de Cultura. Su partida fue, para él, un alivio. Se desentendió entonces de las “malas interpretaciones de los periodistas” - “A esta altura digo cualquier cosa y no me importa que ser malinterpretado”, asegura-, de las acusaciones de los colegas, de las tan discutidas “prioridades” -su frase “la cultura no es prioridad” le acercó profundas críticas- y de los presupuestos siempre insuficientes.

Mantengo buenas relaciones con el gobierno: me fui contentísimo de que me sacaran ese peso de encima, yo no quería tener ese cargo. Claro, una vez que lo tuve, me molestó un poco que me echaran. Pero mantengo muy buenas relaciones, sobre todo con Cristina. No me arrepiento de haberlo aceptado, pero la verdad es que la pasé mal. Pude hacer algunas cosas, no muchas. Estoy contento de haber estado, y más contento aún de haberme ido.

Luego de que dijo “la cultura no es prioridad”, desde el Congreso pidieron su renuncia. Una vez afuera, usted declaró que “le serrucharon el piso”. ¿Quiénes fueron?
No es que esté en contra de la cultura: he dedicado mi vida a ella. Esa fue una de las tantas distorsiones de la prensa. Cuando dije que la cultura no era prioridad, no estaba criticando al gobierno, sino justificándolo. Siempre digo que es como si se incendiara la casa y uno se ocupara del gallinero. Entonces todos salieron a decir “¡ah! El zorro está a cargo del gallinero”. Lo mismo pasó cuando dije que el gobierno era un circo. Cualquier organización en gran escala lo es. Fue en términos sociológicos, y además, me refería a que están todas las estructuras peleadas entre sí, en eso es un circo.

¿Y quién es el león en el circo?

¡Kirchner! No, Kirchner es el dueño del circo.

Di Tella para principiantes
Torcuato se detiene y pide el mail de los presentes para enviarnos unos artículos que él mismo escribió. Luego de la promesa, adentramos en la Enciclopedia Di Tella con un término que él hizo popular pero que tomó de Roberto Arlt: culturrito.

Es aquel que considera que la cultura vive en el triángulo comprendido entre la avenida Libertador, Sarmiento y Figueroa Alcorta, y creen que allí está lo importante. Los culturritos escriben en "La Nación", y algunos son un poco pedantes. Son parte de los que me serrucharon el piso en 2004.
Más allá de ellos, también está el culturraje, que es el zurdaje culto. Y por otro lado, están los culturreros, que vendrían a ser los piqueteros cultos, que los hay.

Y a todo esto, ¿qué es el arte?
Alguna vez creo que haber dicho que "el arte es el intento de no morirse".Creo que eso dije, fue lo que se me ocurrió en el momento.

“A mi lo que me gusta es decir cosas raras para que la gente piense” y “me parece comprensible que la gente se sorprenda; uno de mis objetivos es ese”,ambas frases son suyas. Hacer pensar y sorprender son dos conceptos que comparte con Marta Minujín. ¿Tienen algunas otras cosas en común?

Esa mujer está muy loca. Casi tanto como Elisa Carrió...

...pero cuando usted estuvo frente a la Cámara de Diputados dando explicaciones por el tema de que “la cultura no es una prioridad”, mencionó que es un homenaje que le dijeran loco...

¡Claro!¡La estoy homenajeando!

Con menos comicidad pero sin restar ironía, Torcuato comenta que Minujín era muy amiga de su primera mujer, Kamala, y que también lo es de su actual pareja, Tamara, “que está con el tema de Pilates, cosas de gimnasios”, revela. Cuando Di Tella habla al pasar de las “cosas de gimnasios”, casi como algo mínimo, como un microemprendimiento, a lo que se refiere es al método de gimnasia que su esposa importó hace unos años, convirtiéndose en la fundadora de la franquicia pilates más importante del mundo.

Yo tengo una relación potable con Marta, supuestamente somos amigotes. Pero yo no valoro las cosas que hace, incluso eso que ha puesto en Ezeiza, la cabeza partida en pedazos, ¡eso está bien como propaganda para un analgésico!, o también cuando expuso pandulces en el museo, es una ocurrencia. Una vez vi una muestra en París donde se mostraba una jaula para pajaritos y adentro una rata blanca. Era todo. ¿eso es arte? ¿qué arte? ¡eso es una puteada! el arte tiene que ser para sorprender. No es cosa de decir “qué bueno, qué buenísimo, cuanto mas loco más fantástico”, lo que pasa es que tal vez queda mal decir que no te gusta, es cool que te guste.

Ya que estamos con los gustos, ¿disfruta de la televisión?

A veces veo algunos programas, pero muy pocos. Cuando lo hago, miro los de política. Debo admitir, con un poco de vergüenza, que lo veo a Mariano Grondona, que a veces me invita: creo que soy el único tipo “K” que acepta ir a su programa. Allá igual digo lo que quiero. Yo en general voy a cualquier programa que me inviten, porque creo que hay que tener contacto con el público. Despues vuelvo, lo veo y aprendo. Uno aprende mucho viéndose.

Fin de la entrevista, agradecimientos varios, y Di Tella que regala tres libros: dos de coaliciones políticas y uno sobre el peronismo y su relación con los sindicatos. Uno para cada uno de los del equipo de PoliticArgentina. Parece justo.

Semanas después, en pleno desgrabado de esta entrevista, en la computadora una ventana intermitente asegura que has recibido un nuevo mensaje de correo electrónico de Torcuato Di Tella: el sociólogo cumplió su promesa y en la casilla del hotmail, dos textos esperan ser leídos.

Escrito por Juan Bautista Torres Lopez.

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