14.08.2015 / Análisis

El yuan, el llanto de los devaluadores y la realidad que elegimos los argentinos: La defensa de la producción y el trabajo

La opinión y el análisis de la economista Fernanda Vallejos alrededor de la alteración del yuan con respecto al dólar y sus implicancias en la Argentina.




Por Fernanda Vallejos

Desde el martes, con la decisión del Banco Popular de China, de alterar el valor del yuan con respecto al dólar, se generó una andanada de especulaciones que los medios reflejaron con vigor. En el ámbito local, la decisión de la autoridad monetaria china fue utilizada, como era de esperarse, para insistir con la devaluación que tanto anhelan los actores del poder económico concentrado exportador y financiero.   El yuan se había devaluado un 1.9% el martes, un 1.62% el miércoles y un 1.1% el jueves, cuando las autoridades chinas habían señalado que la moneda había alcanzado el valor esperado, cuando se había ubicado en 6.4 yuanes por dólar. Este viernes el Banco de China ratificó su opinión de que el proceso devaluatorio había concluido y estableció el valor de referencia de la cotización del yuan en 6.3975 unidades por dólar, por encima de los 6.4 del jueves. Es decir que la devaluación acumulada llega al 3.2%, frente a los 6.2 yuanes por dólar que se registraban antes del martes.   Es factible, más allá de las especulaciones que vertieron los economistas de la derecha doméstica e internacional, que la decisión china busque ajustarse a las condiciones para que el Fondo Monetario Internacional acceda a incluir al yuan como parte de la canasta de monedas que integran los Derechos Especiales de Giro (DEGs), un activo de reservas internacionales compuesto por el dólar (en más de 40%), el euro, la libra y el yen.   En lo que a Argentina respecta vale la pena recordar que dentro del índice del tipo de cambio real que elabora el BCRA, el yuan representa sólo el 14.8%, detrás del euro (17.7%) y el real (32.7%). Por lo demás, es sabido que las exportaciones están en función de la demanda externa y no del tipo de cambio, por lo que no hay fundamentos que sostengan las opiniones interesadas del Club de los Devaluadores. Tal como sostuvo el titular del BCRA, Alejandro Vanoli, la entidad "continuará con su política de flotación administrada para consolidar la estabilidad, el empleo y el desarrollo con inclusión social" mal que les pese a los que buscan ganancias fáciles a costas del salario y el empleo.   Tampoco es cierto que haya impacto sobre las reservas, como se pretendió dar a entender, en relación con el swap que Argentina mantiene activo con China. "La devaluación del yuan no afecta patrimonialmente al BCRA porque los activos en dicha moneda están perfectamente calzados con los pasivos", sostuvo Vanoli. Efectivamente, Argentina recibió yuanes, con contrapartida en pesos, en tanto que la reversión de la operación implicará el intercambio de esas mismas monedas. Esto significa que, más allá de la variación de la valuación en dólares, no hay afectación patrimonial alguna, en tanto Argentina tiene reservas en yuanes pero, al mismo tiempo, el pasivo con el Banco de China está nominado en la misma moneda.   Estamos acostumbrados los argentinos a los cantos de sirena. Fuera de ello, como siempre decimos, la única verdad es la realidad. La realidad de las urnas tras las PASO que ubicaron como ganador al candidato del FPV, el gobernador Scioli, que ya había ratificado que no habrá devaluación en esta Argentina que tiene como prioridades la producción y el trabajo.