Indecisos y ausentes. Ésta parecería ser la clave de la campaña del Frente para la Victoria de cara a octubre si busca evitar un balotaje.
Los números, en concreto, no han cambiado demasiado desde las primarias. Daniel Scioli, candidato del FPV, oscila entre el 39 y el 41% de intención de voto. Si el candidato kirchnerista quiere ganar en primera vuelta deberá, o superar el 45% de los votos, o sacarle 10 de diferencia al segundo. Si no, hay balotaje. El principal candidato de la oposición, Mauricio Macri, ronda entre el 30 y 32 % de intención de voto, lo cual significa que el jefe de Gobierno ha capitalizado los votos de sus compañeros en la interna de Cambiemos, Ernesto Sanz y Lilita Carrió.
Sergio Massa, por su parte, ronda entre los 16 y 17 puntos. Es decir que no estaría, por ahora, conteniendo al 20% de los votantes que habían optado por su frente UNA, al que José Manuel De la Sota le había aportado seis puntos.
Quienes optaron por el cordobés el pasado nueve de agosto no están respaldando monolíticamente a Massa y han hecho crecer la cifra de los indecisos.
Además de los indecisos, que según dos de las tres mediciones crecieron al 10%, otro caudal que conviene tener en cuenta son los ausentes. Comparando las Primarias de 2015 con las de 2011,
el pasado 9 de agosto hubo un 8% menos de participación. Hace cuatro años votó el 81,4% del padrón y ahora el 73,11. Uno de los consultores que habló con Infonews sostuvo que en esa porción del electorado que no fue a las urnas en esta ocasión hay más simpatizantes del FPV que de las fuerzas opositoras. ¿Por qué?
Porque el ausentismo fue fuerte en provincias y municipios en los que el peronismo tiene un alto respaldo y donde, de hecho, ganó. En La Rioja en las PASO nacionales participó el 66% del padrón y Salta un 65.