El ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, aseguró anteayer que ya habían localizado a los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci en un lugar poblado del sur del Gran Buenos Aires. Asimismo, sostuvo que no pensaba negociar con ellos.
Sin embargo, y después de herir a dos policías en Ranchos, los condenados por el triple crimen de General Rodríguez volvieron al sur del conurbano y se movieron por los mismos barrios que ya habían visitado al principio de su fuga, hace seis días. Allí Cristian Lanatta visitó a su ex suegra, le robó un vehículo y continuaron con su escape.
"Si bien cada día la investigación avanza más, sería imprudente determinar plazos de tiempo sobre las capturas", informaron desde el gobierno bonaerense mediante un comunicado.
"Los estamos buscando puerta a puerta, sin descanso", sostuvieron, y agregaron asimismo que el ministro Ritondo resolvió sumar a fuerzas federales a la investigación.
Según narró un testigo, el intercambio de autos se realizó en Bosques, partido de Florencio Varela, y contó con la ayuda de una mujer. Así, abandonaron y quemaron la camioneta en la que se movilizaban los delincuentes cuando le dispararon al suboficial Fernando Pengsawath, de 22 años, quien está grave, y a la agente ayudante Angelina Lucrecia Yudati, de 33, con lesiones en las piernas.
"La utilitaria Renault Kangoo (en la que se movilizan ahora) es de la ex suegra de Cristian Lanatta. Lo supimos después, cuando esta mujer fue a la brigada a denunciar que Lanatta la había amenazado y le había robado la camioneta. Lo raro es que vive muy cerca de la brigada (en Berazategui) y la denuncia la hizo dos horas después del robo", dijo un investigador a La Nación. Luego de esa denuncia, no se supo nada más de los prófugos.
Asimismo, el gobierno de María Eugenia Vidal reclamó la inmediata detención del jefe de seguridad del penal de General Alvear de dónde se escaparon los criminales, subprefecto César Luis Tolosa, ya que sostienen que hubo connivencia y lo acusaron de haber facilitado la evasión, debido a que las cámaras no grababan y se le otorgó licencia a un guardia para ir una fiesta.