05.01.2016 / La situación de Tucumán

Juan Manzur, el Gobernador del Bicentenario: entre lealtades y condicionamientos.

El triunfo de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales, la sombra fresca de Alperovich en el escenario político provincial, y la interna peronista irresuelta son algunos de los principales factores que condicionan el accionar del ex Ministro de Salud de la Nación en su nueva etapa como Gobernador de Tucumán.

por Martín Faciano


 

El actual gobernador de la Provincia de Tucumán, Dr. Juan Manzur, es quizás uno de los gobernadores que mayor cintura deberá ostentar en el transcurso de los próximos cuatro años, tanto para lograr gestionar de manera eficiente la provincia, como para administrar y resolver pacíficamente los conflictos que puedan ir surgiendo, sin poner en juego la gobernabilidad y la viabilidad del Jardín de la República.

Quedando en el ojo de la tormenta tras el escándalo mediático suscitado a partir de las denuncias de fraude realizadas por los referentes de Acuerdo Para el Bicentenario(ApB), luego del resultado de las elecciones provinciales llevadas a cabo en Agosto de 2.015, el mandatario tucumano carga sobre sus espaldas no solo con las típicas responsabilidades ejecutivas, sino que también deberá realizar una histórica puesta en escena para montar los festejos patrios por el Bicentenario de la Declaración de la Independencia, el próximo 9 de Julio. Todo esto deberá realizarlo en un escenario que meses atrás  era impensado: Con un gobierno municipal, y un gobierno nacional, con signos políticos opositores


- Una gestión sin espalda nacional.

Alperovich gozó durante doce años del apoyo total del Gobierno Nacional para llevar a cabo su gestión. Un beneficio del que seguramente no gozará Manzur. Por eso mismo quizás, el mandatario provincial  manifestó reiteradas veces su predisposición a trabajar en conjunto y a colaborar con el presidente Macri. Por eso mismo quizás, también felicitó y ensalzó abiertamente a los referentes del Acuerdo para el Bicentenario (ApB), cuando asumieron sus funciones en tamaños cargos nacionales: el radical, José Cano como titular del “Plan Belgrano”, y el peronista Domingo Amaya como “Secretario de Vivienda y Hábitat”.

Sin duda alguna,  para solucionar el déficit habitacional y llevar a cabo las obras necesarias para afrontar las diversas problemáticas  infraestructurales que debe resolver el Gobierno de la Provincia, el Gobernador Manzur necesitará limar asperezas con los referentes de la oposición, quienes ahora bien pueden demostrar magnanimidad abriendo el grifo y dándole, a la vez,  a la población tucumana un mensaje ejemplar a modo de luz de esperanza en la ilusión temporal de una fantasía de co-gobierno, o pueden también pisarle la manguera y forzar al Gobierno Provincial a una crisis de gestión institucional, especulando obtener rédito político en las elecciones de 2017 y 2019. De todas maneras, se sabe que en Política uno mas uno no es dos,  por lo que habrá que ver  si todos los actores quieren sostener el Acuerdo para el Bicentenario, cuando pasen los festejos del mismo.

- La sombra fresca de Alperovich.

La fuerte presencia del ex Gobernador y actual Senador Nacional José Alperovich en la escena política provincial, es quizás uno de los motivos que mas le pueden preocupar al Dr. Manzur. Esto, no tiene tanto que ver con Alperovich en si, sino mas bien con el “alperovichismo”, ya que muchos de los dirigentes que se hicieron y fortalecieron con la lógica y le impronta que José le supo dar, no logran adaptarse a la dinámica que Juan pretende darle a su gestión, dotándola a la misma de funcionarios con un perfil mucho más técnico que político.

Si bien Alperovich hoy no concentra la mayor parte del poder político fáctico, y su margen de acción en el escenario político nacional puede verse acotado ahora que el FPV no maneja a gusto y piaccere el grifo de los recursos nacionales, el trabajo territorial y de gestión que realizaría durante sus 12 años, logrando institucionalizar una forma paradigmática de ejercer el poder, posibilitarían al ex gobernador llegar al Senado de la Nación conservando una importantísima cuota de poder político, territorial y simbólico con sustento popular.

Al asumir Manzur, desplazó a la mayoría de los funcionarios alperovichistas que ocupaban cargos ejecutivos, conservando excepcionalmente al Interventor de la Caja Popular de Ahorros, Roque “Cacho” Cortalezzi (quien viene de sostener un largo conflicto con el gremio de La Bancaria) y el Interventor del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano, Ingeniero Gustavo Durán Borrelli.  No obstante, una considerable cantidad de Intendentes, Concejales, Legisladores y Delegados Comunales en funciones, que se reconocen en la conducción de “Alperovich”, no tendrían problema en poner en marcha el “Operativo Retorno 2019” cuanto antes, si es que no logran con el actual mandatario encontrar una sintonía fina.

Esto último, no debería sorprender a nadie, ya que el peronismo viene dando sobradas muestras de que no tiene ningún inconveniente en salir dividido a disputar el poder.
Por lo pronto, la presencia y la cercanía de Alperovich garantizan que no se produzca el desbande.


- La interna irresuelta del peronismo

Un apartado que merece ser considerado, tiene que ver con las internas del peronismo, cuyo momento fundacional de irresolución a nivel nacional data desde el mismísimo momento (o antes también) en que el ex Ministro del Interior, Florencio Randazzo, optaría por irse a su casa desde que se confirmaría que  la formula presidencial oficial del FPV, se  sintetizaría con el binomio Scioli – Zaninni.

En términos provinciales, las internas partidarias del PJ no se llevan a cabo desde el año 2007, cuando Beatriz Rojkés de Alperovich llegó a la presidencia del PJ tucumano propinándole una contundente paliza ( 40.000 votos de diferencia) a Fernando Juri, por entonces vice gobernador de Alperovich en funciones.

En la actualidad, la Senadora con mandato cumplido, se encuentra  ejerciendo por tercer período consecutivo la presidencia partidaria, pero en esta nueva  etapa quien la secunda es el actual gobernador.

Durante el alperovichismo, se instaló en el imaginario partidario, la idea de que el que gobierna conduce el PJ. Habrá que ver entonces, si es que Manzur decide romper o continuar con esta nueva tradición político partidaria. Por eso muchos dirigentes se encuentran expectantes a lo que pueda acontecer en la sede partidaria provincial. Si bien Alperovich y Manzur, niegan abiertamente la posibilidad de que existan internas en el PJ provincial, y aunque Manzur reconozca a Alperovich como el único conductor, en el entorno manzurista varios dirigentes intentan convencer y presionar a Manzur para que se posicione como  conductor y presidente del PJ, a lo que Alperovich aseguró que accedería con total predisposición. Una vez más, el problema para Manzur podría sería el alperovichismo;  aunque esta vez también  podría serlo el manzurismo. 


- Las formas y el fondo

Sin duda alguna, durante el transcurso de los años venideros, el mandatario tucumano se balanceará entre el intento de hacer pié en el plano de lo político y el de salir a flote en lo vinculado a la gestión y administración de la provincia. Considerable desafió el que afrontará, ya que para no ahogarse (o para que no lo ahoguen) deberá preocuparse tanto por las formas como  por el fondo.

En lo que respecta a las formas, por lo pronto, la construcción de un perfil “dialoguista” es la estrategia por la que optó Manzur para intentar recomponer la “legitimidad de origen” que supieron impugnarle los representantes provinciales de Cambiemos  antes de que ocuparan los cargos públicos que hoy poseen.

El problema de fondo, es el suelo fangoso donde debe hacer pie. Hasta antes del 10 de Diciembre, Manzur tenía muy en claro cual era su lugar en el espacio político en el que estaba. Era claro cual era el plato del que no se debía sacar los pies, para que todo ande más o menos bien. Pero desde que asumió Macri, algunos gobernadores, como Urtubey, quieren poner en discusión justamente cuestiones de fondo: ¿Cuál es el plato?. Otros gobernadores dieron por sobreentendido que cada uno deberá patalear y ver como llega a la orilla del 2019.

Por lo pronto, durante el transcurso del 2016, año del bicentenario de la Declaración de la Independencia,  Manzur deberá intentar surfear la “ola amarilla”, usando con suma cautela los globos salvavidas que puedan arrojarle desde la Casa Rosada, porque los comisarios políticos que separan los bandos de los leales y los traidores utilizan la línea divisoria con absoluta discrecionalidad