La gestión de Mauricio Macri deberá definir en los próximos días el apoyo a los candidatos argentinos para roles en puestos de peso internacional: por un lado está la canciller Susana Malcorra, que está postulada para convertirse en secretaria general de la ONU y por el otro el embajador Rafael Grossi, para la dirección general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Según el diario
La Nación, habría fuertes señales de un aval a la candidatura de Grossi, pero no así a la de Malcorra. En teoría, la posibilidad de que la canciller suceda a su antiguo jefe Ban Ki-Moon está instalada como posibilidad en las Naciones Unidas. Sin embargo, la elección es del Consejo de Seguridad, que "recomienda" a un candidato, que usualmente termina siendo aprobado por la Asamblea General. El hecho de que sea mujer también aumenta sus chances.
La lista corta de candidatas incluye a la directora de la Unesco, la búlgara Irina Bokova -quien ya se postuló y es la gran favorita-; la vicepresidenta de la Comisión Europea, también búlgara, Kristalina Georgieva; la canciller de Eslovaquia, Miroslav Lajcak, y la canciller de Croacia, Vesna Pusic. Si no existe un consenso entre Washington y Moscú, el puesto puede recaer en América latina, y en ese caso Malcorra es una candidata, junto a la jefa de la Cepal, la mexicana Alicia Bárcena.
Pero la Casa Rosada aún no dio indicios de lo que hará con Malcorra, ya que si la avala plenamente aceptará perder a su canciller. Hubo, en cambio, señales de apoyo a Grossi para la OIEA.
La OIEA es probablemente el organismo internacional más importante en materia de paz y seguridad internacionales, por su papel en materia de verificación de la no proliferación de armamento nuclear, y sus decisiones pesan en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.