13.08.2021 / Sienta precedente

Histórico: Dos genocidas condenados por delitos sexuales en la ESMA

Los genocidas Jorge “Tigre” Acosta y Alberto “Gato” González fueron condenados por abusos sexuales y psicológicos, manoseos, tocamientos y violaciones cometidas contra prisioneras del centro clandestino durante la última dictadura cívico militar. Los detalles de la decisión.




El Tribunal Oral Federal número 5 de la Ciudad de Buenos Aires condenó, por primera vez en la historia, a genocidas de la Escuela de Mecánica de la Armada por ejercer violencia sexual contra prisioneras de ese centro clandestino durante la última dictadura cívico militar.

Luego de diez meses de juicio oral y público, Jorge “Tigre” Acosta y Alberto “Gato” González fueron sentenciados a 24 y 20 años de prisión después de haber sido hallados culpables de abusos sexuales y psicológicos, manoseos, tocamientos y violaciones a tres mujeres que permanecieron secuestradas en el Casino de Oficiales del predio de la Armada entre 1977 y 1978.

Las penas a Acosta y González serán unificadas con las condenas a prisión perpetua que recibieron en más de un debate oral y público por los crímenes de lesa humanidad que cometieron durante la última dictadura cívico eclesiástica militar en la ESMA. No obstante, en ninguno de aquellos, y a pesar de que fueron acusados, tanto por el Ministerio Público Fiscal cuanto por varias querellas en representación de sobrevivientes y familiares de detenidos desaparecidos y detenidas desaparecidas de aquel centro clandestino, el TOF 5 incorporó en aquellos fallos los hechos de violencia sexual por los que fueron señalados en innumerables testimonios.

EL JUICIO

El mencionado juicio que culmina este viernes es un desprendimiento de una de esas sentencias, la que selló el segundo tramo de la Megacausa ESMA. El expediente fue investigado por el Juzgado Federal número 12 entre 2011 y 2015, cuando los abusos y violaciones sufridas por Silvia Labayrú, Mabel Zanta y María Rosa Paredes fueron elevados a juicio oral.

El “Tigre”, en calidad de jefe del grupo de tareas 3.3.2, la patota que reinó, secuestró, torturó, violó, robó, desapareció y asesinó en ese centro clandestino, fue acusado entonces por los tres casos. El “Gato”, oficial de Inteligencia y uno de sus integrantes, por solo uno.