En la tarde de ayer,
el juez Federal de La Plata Ernesto Kreplak -quién lleva adelante la investigación sobre la reunión en el Banco Provincia y la mesa judicial generada por el gobierno de Cambiemos para armar causas contra sindicalistas y opositores-
le solicitó a la Agencia Federal de Inteligencia que le informe si la exgobernadora María Eugenia Vidal contaba con un teléfono encriptado o satelital, y en caso de que así fuese, que le comunique sí lo devolvió al organismo o no.
En su requerimiento, el magistrado
le pidió a la AFI que "informe -previo levantamiento de la clasificación de seguridad conforme título V de la ley 25.520- si de los registros de ese organismo obran constancias que den cuenta que se le haya asignado a María Eugenia Vidal algún aparato de telefonía encriptada o satelital y, en su caso, solicítese que indique el número de abonado del mismo y si fue devuelto a la AFI" y a tal fin dispuso que se autorice "al Escuadrón de Inteligencia criminal Buenos Aires SUR de la Gendarmería Nacional a diligenciar el mismo".
A su vez resaltó qué "en atención a lo informado por el Ministerio de Trabajo (bonaerense) (...) se advierte que los números de teléfonos aportados como fijos tendrían menos dígitos que los habituales" y en ese sentido le indicó a la cartera si ratifica o rectifica esa data.
Por otro lado el juez Kreplak sito a declarar como testigos a exfuncionarios del Banco Provincia, donde en 2017 se realizó la reunión que quedó grabada en un video -que salió a la luz hace un mes- en el cual se habla del armado de causas contra sindicalistas.
El magistrado citó a Guillermo Alberto Squillari (31 de enero a las 10), Patricia Bencivengo (31 de enero a las 11), Mariano Albito (1° de febrero a las 10) y
Emilia Jaime (1° de febrero a las 12) para que presten declaración testimonial. Esta última fue la secretaría del presidente del Banco durante la gestión vidalista -Juan Curuchet- y se presentó ante la Bicameral de Inteligencia el miércoles donde dio por verosímil los mails a partir de los cuales se reservó el salón del séptimo piso. Mientras que Squillari formaba parte de su equipo, Albito era el jefe de seguridad de la entidad y Bencivengo del área de relaciones públicas.