10.02.2026 / ALARMANTE

Pese al discurso anticasta, Argentina retrocedió cinco lugares en el ranking mundial de corrupción

El país cayó al puesto 104 sobre 182 naciones en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, elaborado por una ONG internacional, con un puntaje inferior al promedio regional y un desempeño peor que el del año anterior. Los datos contrastan con el discurso oficial centrado en la lucha contra la “casta” y las prácticas corruptas.





En el segundo año de gestión del presidente Javier Milei, Argentina volvió a retroceder en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, esta vez, cinco posiciones dentro el ranking global que elabora anualmente la ONG Transparencia Internacional, con un puntaje de 36 sobre 100 que la ubica por debajo del promedio del continente americano y expone un deterioro respecto de la medición previa.

El informe, difundido este martes, posicionó al país en el puesto 104 entre 182 Estados evaluados, cuando en 2024 había ocupado el lugar 99 sobre 180 países, lo que implica no solo una caída en la ubicación relativa sino también una baja en el puntaje obtenido, que pasó de 37 a 36 puntos.



La medición de Transparencia Internacional evalúa la percepción de la corrupción en el sector público a partir de encuestas y evaluaciones de expertos y actores del mundo empresarial, y es considerada el principal indicador global en la materia por organismos internacionales y gobiernos.

Según el reporte, el desempeño argentino quedó claramente por debajo del promedio de América, que alcanzó los 42 puntos, y la ubicó en una franja similar a la de países como Belice o Ucrania, además de ser superada por naciones con menor peso económico y político a nivel global.

Desde Poder Ciudadano, capítulo argentino de Transparencia Internacional, atribuyeron el retroceso a la falta de avances concretos en políticas públicas de integridad y control, bajo la advertencia de que "nada se hizo en estos dos años para prevenir y sancionar la corrupción”.

El informe también señaló que, investigaciones vinculadas al manejo de fondos públicos sensibles, como los destinados a políticas sociales, exponen riesgos persistentes para los sectores más vulnerables y reflejan debilidades estructurales en los mecanismos de rendición de cuentas.

A nivel regional, Argentina se ubicó en el puesto 19 sobre 33 países de América, lejos de los mejores desempeños del continente, encabezados por Canadá y Uruguay, mientras que en el extremo inferior aparecen Haití, Nicaragua y Venezuela.



En el plano global, el ranking volvió a ser liderado por los países nórdicos, con Dinamarca y Finlandia en los primeros lugares, y cerró con Estados atravesados por conflictos prolongados y crisis institucionales, como Sudán del Sur y Somalía, en un escenario que, según expresó el relevamiento internacional, confirma que “la corrupción no es inevitable” y que su reducción depende de políticas sostenidas de transparencia, control y participación cívica.