La low cost Flybondi no acreditó los salarios de marzo y abrió un nuevo frente de conflicto con sus trabajadores, en medio de un escenario atravesado por ajustes, cancelaciones de vuelos y cambios en su estructura operativa. La empresa comunicó la situación a su personal bajo el argumento de “motivos administrativos”, sin precisar cuándo se concretará el pago, lo que profundizó la incertidumbre puertas adentro.
“Estamos 100% abocados a resolverlo a la brevedad y poder confirmar el día de pago”, señaló el mensaje interno. Sin embargo, la falta de definiciones generó malestar entre los empleados, que ya venían atravesando semanas de tensión. Desde la compañía intentaron bajar el tono del conflicto y aseguraron que se trata de una situación “totalmente excepcional”, remarcando que en ocho años nunca habían incumplido con los salarios.
El episodio se inscribe en un proceso más amplio de ajuste. Semanas antes, la firma activó un programa de retiros voluntarios para “optimizar la operación”, con condiciones de pago en cuotas que generaron resistencia. En ese marco, la falta de acreditación de haberes consolidó un clima de creciente desconfianza. La Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi se declaró en estado de alerta, intimó a regularizar la situación y analiza medidas de fuerza, incluida la retención de tareas.
La crisis laboral se superpone con una operatoria exigida. En los últimos meses, la empresa acumuló cancelaciones y reprogramaciones, con parte de su flota fuera de servicio por renegociaciones de contratos de leasing bajo modalidad ACMI. Esto redujo su capacidad de vuelo y afectó a miles de pasajeros, dejando en evidencia los límites de un esquema que depende de alta rotación, costos ajustados y ocupación constante.
El conflicto se produce además en un momento clave tras el ingreso del fondo COC Global Enterprise en 2025 y el impulso de un plan de expansión que quedó tensionado por problemas operativos. Con la mirada de la Administración Nacional de Aviación Civil ya puesta sobre la compañía por cancelaciones, el atraso salarial aparece como una señal de alerta adicional sobre la sostenibilidad de un modelo que, bajo el ajuste, muestra cada vez más fisuras.