Durante una emisión del programa conocido como “lo del Chango”, Briones lanzó una frase que rápidamente se viralizó: “Gracias a Dios no sé nada. La gente se caga de hambre y se enojan porque le tiran fueguito a un glaciar”. La afirmación, lejos de pasar inadvertida, sintetizó el tono del intercambio, donde el deterioro económico fue utilizado como argumento para relativizar la discusión sobre la reforma de la Ley de Glaciares.
En ese mismo espacio, los participantes intentaron justificar el respaldo a los cambios impulsados por el oficialismo con una lógica puramente confrontativa: “¿Por qué hay que bancar la reforma de la Ley de Glaciares? Porque los kukas están en contra”, deslizaron, en una definición que dejó en segundo plano cualquier análisis técnico o ambiental.
Las declaraciones se dieron en un contexto donde el impacto social del ajuste económico profundiza la desigualdad y reabre debates sobre el rol del Estado y la protección de los recursos naturales. Sin embargo, en el streaming libertario, la discusión quedó reducida a consignas y provocaciones que esquivan el fondo del problema.