Los mercados financieros atraviesan una jornada de contrastes para la Argentina. Mientras los ADRs de empresas locales registran caídas generalizadas, los bonos soberanos en dólares muestran subas sostenidas y empujan a la baja el riesgo país, que se ubica en 512 puntos básicos, el nivel más bajo desde mediados de febrero. La dinámica se explica, en gran parte, por un contexto internacional favorable que poco tiene que ver con la macro local.
El impulso llega desde el frente externo, donde el presidente estadounidense Donald Trump volvió a intervenir en la escena global al asegurar que la guerra entre Estados Unidos e Irán estaba “a punto de terminar”. A esto se suma un alto el fuego de diez días entre Líbano e Israel, lo que generó una reacción positiva en los mercados internacionales y favoreció a los activos emergentes, incluidos los argentinos.
En ese marco, los bonos en dólares lideran las subas. El Bonar 2029 avanza 1,9% y el Global 2035 suma 0,8%, consolidando una semana de recuperación tras meses de volatilidad. Sin embargo, el rebote aparece más atado a factores externos —como la baja en la tasa del Tesoro estadounidense y la apertura del estrecho de Ormuz— que a mejoras estructurales de la economía argentina.
En contraste, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York muestran un desempeño negativo. Papeles como YPF, Transportadora de Gas del Sur y Pampa Energía encabezan las pérdidas, en una señal de que los inversores aún mantienen cautela sobre el rumbo económico local. El índice S&P Merval también retrocede, tanto en pesos como en dólares.
El escenario deja al descubierto una tensión persistente: mientras el mercado financiero celebra señales externas y oportunidades de corto plazo, la economía real continúa sin mostrar señales claras de recuperación. La compresión del riesgo país, en este contexto, parece más un reflejo del clima global que un voto de confianza sostenido en el modelo económico vigente.