La deforestación en la Amazonia brasileña cayó a su nivel más bajo desde 2019, de acuerdo con cifras divulgadas por el gobierno de Brasil.
El monitoreo oficial mostró una reducción del 32,4% en la pérdida de bosque entre agosto de 2024 y mayo de 2025.
El dato representa una mejora significativa para el gobierno de
Luiz Inácio Lula da Silva, que convirtió la protección ambiental en uno de los ejes de su política exterior desde su regreso al poder. La reducción de la deforestación aparece además en un momento clave para Brasil, que será anfitrión de la COP30, la conferencia climática de Naciones Unidas prevista para noviembre en la ciudad amazónica de Belém.
Qué muestran los datos sobre la Amazonia
Las cifras fueron elaboradas por el sistema DETER, administrado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. El organismo realiza monitoreos satelitales permanentes sobre la selva amazónica y otras regiones ambientales estratégicas del país.
Según el relevamiento,
la superficie deforestada cayó de manera sostenida durante los últimos meses, consolidando una tendencia que ya había comenzado en 2023 tras los niveles récord registrados durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
El descenso también fue acompañado por un aumento en los operativos de fiscalización ambiental y controles contra la minería ilegal y el avance de actividades agropecuarias sobre territorios protegidos.
El cambio de política ambiental de Lula
Desde que volvió a la presidencia en enero de 2023, Lula buscó reposicionar a Brasil como un actor central en la agenda climática global. Para eso, fortaleció organismos ambientales debilitados durante la gestión anterior y relanzó programas de combate a la tala ilegal.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, fue una de las figuras centrales de esa estrategia. El gobierno brasileño sostiene que la reducción de la deforestación es resultado de mayores controles estatales, cooperación con comunidades indígenas y acuerdos internacionales para financiar la preservación de la selva.
El tema también tiene impacto económico y diplomático. La Unión Europea y distintos organismos multilaterales vienen reclamando medidas concretas para frenar la destrucción de la Amazonia, considerada uno de los principales reguladores climáticos del planeta.
La presión internacional por la Amazonia
La Amazonia ocupa alrededor del 60% del territorio brasileño y concentra la mayor selva tropical del mundo. Su preservación se volvió una cuestión central en las negociaciones climáticas internacionales por su capacidad para absorber dióxido de carbono y regular el régimen de lluvias en Sudamérica.
En los últimos años, la expansión de la frontera agrícola, los incendios forestales y la explotación ilegal de recursos naturales generaron preocupación internacional y tensiones diplomáticas con distintos gobiernos europeos.
La reducción de la deforestación puede fortalecer la posición de Brasil antes de la COP30, donde Lula buscará presentar al país como un líder ambiental y reclamar financiamiento internacional para políticas de preservación.
¿Cuánto cayó la deforestación en la Amazonia brasileña?
Según datos oficiales del gobierno de Brasil, la deforestación cayó un 32,4% entre agosto de 2024 y mayo de 2025.
¿Qué organismo monitorea la Amazonia en Brasil?
El monitoreo lo realiza el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) mediante imágenes satelitales del sistema DETER.
¿Por qué es importante la Amazonia para el clima global?
La Amazonia es una de las principales reservas de biodiversidad y absorción de carbono del planeta, además de influir sobre las lluvias y temperaturas de toda Sudamérica.