
El PRO comenzó a mostrar señales cada vez más claras de reposicionamiento político. Después de más de dos años de acompañamiento legislativo y respaldo institucional a Javier Milei, el partido fundado por Mauricio Macri empieza a mirar más allá del presente y a proyectar una estrategia propia rumbo a las elecciones presidenciales de 2027. La nueva señal llegó de la mano de Fernando de Andreis, secretario general del espacio y uno de los dirigentes más cercanos al expresidente, quien difundió un extenso mensaje en redes sociales bajo una consigna contundente: "Nos preparamos para ganar".
El texto funciona como una hoja de ruta política. Allí, el dirigente reconoce la necesidad de dejar atrás las disputas internas que atravesaron al partido en los últimos años y plantea la construcción de una nueva etapa basada en la experiencia de gestión y la recuperación territorial del espacio. "El PRO, como les pasa a los grandes equipos de fútbol, tiene las vitrinas llenas de copas y medallas. Son recuerdos buenos, pero hay que dejarlos atrás. La nostalgia mata lo nuevo", escribió.
La frase no es casual. Llega en un momento en el que el partido intenta superar las heridas que dejaron las diferencias entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta durante la campaña presidencial de 2023, así como la posterior migración de varios dirigentes hacia el universo libertario.
Sin embargo, detrás del mensaje de unidad también aparece una advertencia hacia el Gobierno nacional. De Andreis reivindicó el papel que el PRO tuvo durante la gestión de Milei y aseguró que el espacio fue determinante para garantizar la gobernabilidad en momentos de extrema fragilidad parlamentaria. "Nosotros iniciamos el cambio y nosotros somos el partido que lo asegura", sostuvo. Pero, al mismo tiempo, aprovechó para marcar distancia y señalar errores que, según el macrismo, comenzaron a erosionar el capital político del oficialismo.
El dirigente recordó algunas de las advertencias que Mauricio Macri había realizado sobre la conformación del gabinete nacional y sobre decisiones que, a criterio del PRO, terminaron derivando en conflictos evitables. El mensaje aparece en un contexto particularmente delicado para el Gobierno, atravesado por escándalos políticos, cuestionamientos judiciales y crecientes tensiones internas. La estrategia parece clara: acompañar las transformaciones económicas que el partido comparte, pero empezar a diferenciarse de los costos políticos que acumula la administración libertaria.
En paralelo, el PRO avanza con una serie de encuentros partidarios bajo el nombre "El Próximo Paso", una iniciativa que busca fortalecer su estructura nacional y reunir nuevamente a gobernadores, intendentes, legisladores y exfuncionarios con experiencia de gestión. El objetivo de fondo es recuperar una identidad propia. Después de meses en los que quedó atrapado entre el apoyo a Milei y la fuga de dirigentes hacia La Libertad Avanza, el macrismo intenta volver a ocupar un lugar central en la discusión política.
La apuesta es ambiciosa: dejar de ser el socio silencioso del oficialismo y transformarse nuevamente en una alternativa de poder. A casi dos años de haber cedido el protagonismo a Javier Milei, el PRO parece haber llegado a una conclusión. Si quiere sobrevivir políticamente, ya no le alcanza con sostener al Gobierno: necesita volver a construir un proyecto propio.