
El fin de semana largo por el Paso a la Inmortalidad del general Martín Miguel de Güemes dejó un dato que encendió alarmas en el sector turístico: fue el de menor movimiento de todo 2026. Según cifras difundidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), viajaron 993.683 personas en todo el país y el impacto económico alcanzó los $216.649 millones. Aunque el número sigue siendo significativo, la actividad mostró señales de desaceleración tanto en cantidad de turistas como en consumo.
En su informe, la entidad atribuyó parte de la caída al contexto económico, las condiciones climáticas y al inicio del Mundial de Fútbol 2026. Sin embargo, los propios números publicados por CAME permiten observar una tendencia que excede ampliamente el calendario deportivo. El gasto promedio diario por turista cayó 3,5% en términos reales respecto al año anterior y la estadía promedio se redujo de 2,3 a apenas 2 días. El fenómeno refleja un cambio de comportamiento que el sector viene registrando desde hace meses: escapadas más cortas, reservas de último momento y un consumo cada vez más moderado.
La tendencia se observa también en los datos acumulados del año. Entre enero y junio viajaron por el país 10,3 millones de turistas, una cifra que representa una caída del 26% respecto al mismo período del año anterior, de acuerdo con las estadísticas difundidas por la propia CAME. Más allá de la incidencia puntual que pueda tener un evento deportivo internacional, empresarios del sector vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre las dificultades que atraviesa la actividad. La combinación de pérdida de poder adquisitivo, aumento de costos, encarecimiento de servicios turísticos y caída del consumo interno impactó de lleno en uno de los motores históricos de las economías regionales.
De hecho, los informes de los últimos meses muestran un patrón repetido: menos viajeros, estadías más breves y un gasto promedio que pierde terreno frente a la inflación. El resultado es una actividad que mantiene movimiento, pero con niveles de rentabilidad y consumo cada vez más ajustados. La explicación vinculada al Mundial aparece así como un factor circunstancial dentro de un fenómeno más amplio. El torneo comenzó hace apenas unos días. La desaceleración turística, en cambio, lleva varios meses instalada en las estadísticas.
Mientras algunos destinos lograron sostener niveles aceptables de ocupación gracias a la nieve, los eventos culturales o las escapadas de cercanía, los datos generales muestran que el turismo continúa lejos de los niveles que exhibía antes del ajuste económico. Por eso, más que una consecuencia del Mundial, el flojo desempeño del último fin de semana largo parece confirmar una tendencia que el sector viene registrando desde hace tiempo: cada vez menos argentinos pueden viajar y quienes lo hacen permanecen menos tiempo y gastan menos dinero.