El directorio del Banco Mundial analiza por estas horas una garantía de u$s2.000 millones para la Argentina, en una señal clave para la estrategia financiera del Gobierno de Javier Milei. La definición podría conocerse en las próximas horas y se suma a otras gestiones que la administración nacional mantiene con organismos multilaterales para reforzar su posición frente a los próximos compromisos de deuda.
La iniciativa se complementaría con una garantía adicional de u$s550 millones que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) debatiría este miércoles. Además, para el 22 de julio está prevista una reunión del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), que podría aprobar una asistencia de hasta u$s500 millones.
La urgencia no es menor. El próximo 9 de julio la Argentina enfrenta vencimientos por alrededor de u$s4.400 millones. Actualmente, las tenencias en moneda extranjera rondan los u$s2.917 millones, una cifra que cubre cerca de dos tercios de ese compromiso. En ese contexto, los avales internacionales aparecen como una herramienta clave para garantizar el acceso al financiamiento.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que no se trata de nueva deuda sino de un mecanismo para refinanciar vencimientos existentes en mejores condiciones. Según explicó Luis Caputo en reuniones realizadas meses atrás con organismos internacionales, las garantías permitirían acceder a créditos con tasas de entre 5,5% y 6,5% anual, considerablemente más bajas que las que debería afrontar el país si emitiera deuda directamente en los mercados internacionales.
El Gobierno también recibió una ayuda inesperada desde el frente financiero. En las últimas semanas, las calificadoras internacionales mejoraron la nota de la deuda argentina. Primero fue Fitch Ratings y luego Standard & Poor’s, que elevó la calificación soberana de largo plazo en moneda extranjera de CCC+ a B-. Esa mejora impulsó una baja del riesgo país hasta niveles que no se registraban desde 2018, aunque la economía real sigue sin mostrar señales contundentes de recuperación para la mayoría de los argentinos.