En un movimiento inesperado, Patricia Bullrich resolvió cancelar la presentación de Manuel Adorni ante la Cámara alta, en un contexto marcado por la discusión de una posible interpelación con moción de censura contra el funcionario. La decisión se conoció apenas 12 días después de que el propio jefe de Gabinete anunciara en redes sociales que concurriría al Senado para responder preguntas de los legisladores.
La suspensión abrió un fuerte contrapunto político dentro del oficialismo. Desde el entorno de Bullrich sostuvieron que la decisión respondió a un pedido directo de la senadora, quien habría considerado que no era conveniente exponer al funcionario a “una carnicería” en el recinto. En cambio, allegados a Adorni afirmaron que fueron sectores de la oposición los que manifestaron su rechazo a recibirlo.
La tensión se profundizó por las versiones cruzadas sobre el nivel de coordinación interna. Mientras desde el oficialismo se intentó enmarcar la decisión como una estrategia parlamentaria consensuada, otros sectores deslizaron que existieron diferencias en torno a la conveniencia política de sostener la exposición en el Senado en este contexto.
En paralelo, el jefe de Gabinete mantuvo actividad en la Casa Rosada, donde encabezó reuniones con senadores de distintos distritos junto a Karina Milei. El oficialismo buscó mostrar respaldo institucional en medio de la controversia, aunque la ausencia de Bullrich en esos encuentros alimentó las especulaciones sobre la interna.
La cancelación del informe se produjo en un clima de creciente tensión política, atravesado por discusiones legislativas sensibles y por los intentos del Gobierno de evitar que avance la ofensiva opositora en el Congreso contra el ministro coordinador.