Según señalaron fuentes del área impositiva consultadas por Ámbito, la caída de la recaudación comenzó a generar mayores dificultades para sostener el equilibrio de las cuentas públicas, al tiempo que el gasto muestra una tendencia creciente. En ese contexto, la iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei para enviar al Congreso un proyecto de ley de "shutdown", que permitiría frenar automáticamente determinados gastos cuando se agoten los recursos disponibles, es interpretada por parte del mercado como una respuesta a problemas presupuestarios de corto plazo más que a una reforma estructural.
Los datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) refuerzan esas advertencias. En junio, el gasto devengado de la Administración Pública Nacional aumentó un 4,1% interanual en términos reales, mientras que el gasto efectivamente pagado apenas creció un 0,4%. Esa diferencia implica que una parte de las obligaciones autorizadas no se canceló durante el mes y quedó pendiente de pago.
Los especialistas explican que, mientras el gasto devengado refleja los compromisos asumidos por el Estado, el criterio de "base caja", utilizado por el FMI para evaluar las metas fiscales, solo considera los pagos efectivamente realizados. Cuando el gasto pagado crece por debajo del devengado, el Estado acumula obligaciones pendientes, conocidas como deuda flotante, una herramienta que permite mejorar transitoriamente el resultado fiscal, aunque traslada compromisos hacia adelante.
De acuerdo con el informe del IARAF, el gasto primario alcanzó en junio los $16,23 billones, con un incremento real interanual del 3,6%. En el acumulado del primer semestre, el gasto primario sumó $66,79 billones, lo que representa una reducción real del 2,3% respecto del mismo período de 2025. Pese a ese ajuste, en el mercado sostienen que las crecientes dificultades para sostener la recaudación mantienen encendidas las alertas sobre la consistencia del programa fiscal del Gobierno.