El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a
Colombia el pasado lunes dejó, hasta el momento,
132 víctimas fatales y más de 570 heridos. Mientras las tareas de rescate continúan, las autoridades advierten que Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja, con edificios colapsados, servicios afectados y miles de personas evacuadas.
En Cali, el escenario es uno de los más críticos. La ciudad ya contabilizó cientos de heridos y al menos cuatro centros médicos debieron ser evacuados. En ese marco, el Hospital Universitario del Valle sufrió el derrumbe parcial de una de sus alas, por lo que parte de la atención fue trasladada a carpas instaladas en el exterior. Las autoridades suspendieron además cirugías y consultas que no fueran de extrema urgencia para liberar capacidad.
En Pereira, donde se registraron 60 muertes, las autoridades dispusieron un toque de queda mientras continúan los operativos de búsqueda de personas atrapadas entre los escombros y ante las amenazas de saqueos. Durante el terremoto, 16 personas quedaron atrapadas en el sistema de cable y las fallas en las telecomunicaciones obligaron a recurrir a radioteléfonos para mantener las comunicaciones de emergencia.
El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, aunque el movimiento también se sintió en Bogotá y en países vecinos como Ecuador, Panamá y Venezuela. El último balance oficial mencionado en los reportes contabilizó decenas de edificios colapsados, centros de salud e instituciones educativas afectados y varios aeropuertos fuera de servicio.
Equipos especializados llevan adelante tareas de rescate con perros de búsqueda y drones para localizar a personas que permanecen bajo los escombros. Ante este panorama, el presidente Abelardo de la Espriella viajó a Quibdó para recorrer la zona afectada y anunció subsidios para al menos 1.300 familias damnificadas por la emergencia.
La tragedia también generó muestras de solidaridad internacional. México, Chile, El Salvador, Venezuela y la Unión Europea ofrecieron colaboración para las tareas de asistencia. Incluso el Gobierno argentino, a través del canciller Pablo Quirno, comunicó que mantiene contacto con las autoridades colombianas y expresó “la disposición de la Argentina para brindar la asistencia que resulte necesaria”.